lunes, 20 de junio de 2016

Morgue tiene una historia

Corría el año 2010 cuando unas perras revolucionaron una localidad costera gallega. Se habían instalado en el cementerio, a punto de Todos los Santos, y encima una de ellas venía preñada. Había que sacarlas de allí. El ayuntamiento, sin servicio de recogida, los vecin@s que comienzan a movilizarse. Traen fotos y empezamos a difundir. La concejala responsable en nada monta un par de casetas en un cerrado donde tenerlas. Vamos por ellas. Morgue, la preñada, ha parido. En un transportín metemos a sus cachorros y ella, simplemente, se mete en el coche con ellos. Su compañera, Pumba, se resiste más. Nos tiene miedo y tarda horas en confiar. Al final se rinde, confía, y a todos se les hace una revisión veterinaria antes de trasladarlas a las casetas. 
Morgue y familia. Foto de I. G. A.
¿Qué hacían esas perras ahí? ¿De dónde habían salido? Y esto es un pueblo pequeño y alguien recuerda que esas perras estaban el verano anterior con un mendigo, que Pumba era aún cachorrita y que el hombre había enfermado y lo habían trasladado al hospital. Y ellas, las perras más fieles del mundo, lo buscaron, lo siguieron y lo encontraron... en el cementerio. Había muerto. Estaban solas. Y así, sin amparo ni comida ni compañía, Morgue se preñó y parió, en el cementerio donde estaba su amigo, a su camada. Su único lugar seguro, junto a quien quería, confiándole su vida y la de sus cachorros. Al poco de instalarse en las casetas, donde un grupo de voluntari@s se repartían sus cuidados, Morgue enfermó, nada grave, pero toda su familia y su compañera Pumba fueron a una casa de acogida. Como pasa siempre en estas historias, los cachorritos, cumplidos los dos meses, encontraron hogares. Incluso Pumba consiguió el mejor hogar del mundo. 
Nuestra querida Pumba, puedes leer más sobre ella en este blog. Foto de I.G.A.
Y quedó Morgue, la madre, la líder de la manada. Y los años pasaron por ella, los compañeros que entraban y salían. Ella seguía aquí, sin que, ni una sola vez, nadie preguntase por ella. Morgue ya tiene una edad. 7, 8, 9 años, quién sabe. Es una perra extremadamente cariñosa, también con niños. No puede saludarte sin rechupetearte las manos. Es mediana, unos 14 kg de pelo largo en un precioso color marrón rojizo zorro, que se transforma en casi rubio por el vientre y en negro por el lomo y las orejas. Orejas. Una erguida, la otra siempre gacha, probablemente consecuencia de una otitis sin tratar. Es muy activa, le encanta correr por el monte, seguir rastros, excavar la tierra en busca de presas. Eso sí, es mandona con otros perros de su tamaño o más pequeños ya que le gusta ser la jefa y demostrarlo. Le gusta tener la mejor cama, el mejor sitio y ser la primera en pasar y comer, menos cuando se trata de perros más grandes que ella. ¡No tiene un pelo de tonta! Estaría genial en un hogar con terreno o con quien pudiese pasearla lo suficiente como para mantener su actividad. Muy obediente. 
Morgue, te espera
Y la vemos hacerse mayor, vemos pasar el tiempo y siempre aquí. Ya le toca un hogar para ella sola...

No hay comentarios:

Publicar un comentario