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miércoles, 22 de agosto de 2018

Operación Tara

Tara está feliz
El año pasado la recogimos con un diagnóstico preocupante pero lo cierto es que en este tiempo la hemos ido viendo genial, tan solo pasándolo mal durante el celo. Así que, para poder operarla, la llevamos a revisión a nuestro veterinario en Vigo, el Centro Veterinario 13 de Diciembre. Aquí está la foto de una de las radiografías, donde no se observa ningún tumor pulmonar, por lo tanto, es apta para someterse a la ovariohisterectomía, peeeeeero, ahora tiene tumores en las tres mamas que le dejaron en la cadena donde le habían extirpado dos. En resumen, tenemos que:

- Hacer las radiografías, que ya están, pero no pagadas porque nos han hecho presupuesto todo junto.
- Analítica básica preoperatoria.
- Ovariohisterectomía.
- Extirpación de las tres mamas con tumores, es decir, de la cadena mamaria.
- Biopsia de los tumores en laboratorio externo.
- Cuidados posoperatorios como antibióticos, analgésicos, etc.

El total es de 400 euros, así que os animamos a donar para poder operarla el mes que viene. No dudéis que ella se lo merece. Podéis hacer un aporte sumándoos a nuestro grupo Teaming o ingresando vuestro donativo en mi PayPal, mariabesteiros@gmail.com, o en la cuenta de Caixabank ES68 2100 2460 8001 00259091. No os olvidéis de poner Operación Tara en el concepto. Os iremos informando porque también tenemos previstas actividades para recaudar esta cantidad. Muchas gracias.

Una de las radiografías de Tara. Por suerte no tiene metástasis pulmonar

lunes, 20 de junio de 2016

Morgue tiene una historia

Corría el año 2010 cuando unas perras revolucionaron una localidad costera gallega. Se habían instalado en el cementerio, a punto de Todos los Santos, y encima una de ellas venía preñada. Había que sacarlas de allí. El ayuntamiento, sin servicio de recogida, los vecin@s que comienzan a movilizarse. Traen fotos y empezamos a difundir. La concejala responsable en nada monta un par de casetas en un cerrado donde tenerlas. Vamos por ellas. Morgue, la preñada, ha parido. En un transportín metemos a sus cachorros y ella, simplemente, se mete en el coche con ellos. Su compañera, Pumba, se resiste más. Nos tiene miedo y tarda horas en confiar. Al final se rinde, confía, y a todos se les hace una revisión veterinaria antes de trasladarlas a las casetas. 
Morgue y familia. Foto de I. G. A.
¿Qué hacían esas perras ahí? ¿De dónde habían salido? Y esto es un pueblo pequeño y alguien recuerda que esas perras estaban el verano anterior con un mendigo, que Pumba era aún cachorrita y que el hombre había enfermado y lo habían trasladado al hospital. Y ellas, las perras más fieles del mundo, lo buscaron, lo siguieron y lo encontraron... en el cementerio. Había muerto. Estaban solas. Y así, sin amparo ni comida ni compañía, Morgue se preñó y parió, en el cementerio donde estaba su amigo, a su camada. Su único lugar seguro, junto a quien quería, confiándole su vida y la de sus cachorros. Al poco de instalarse en las casetas, donde un grupo de voluntari@s se repartían sus cuidados, Morgue enfermó, nada grave, pero toda su familia y su compañera Pumba fueron a una casa de acogida. Como pasa siempre en estas historias, los cachorritos, cumplidos los dos meses, encontraron hogares. Incluso Pumba consiguió el mejor hogar del mundo. 
Nuestra querida Pumba, puedes leer más sobre ella en este blog. Foto de I.G.A.
Y quedó Morgue, la madre, la líder de la manada. Y los años pasaron por ella, los compañeros que entraban y salían. Ella seguía aquí, sin que, ni una sola vez, nadie preguntase por ella. Morgue ya tiene una edad. 7, 8, 9 años, quién sabe. Es una perra extremadamente cariñosa, también con niños. No puede saludarte sin rechupetearte las manos. Es mediana, unos 14 kg de pelo largo en un precioso color marrón rojizo zorro, que se transforma en casi rubio por el vientre y en negro por el lomo y las orejas. Orejas. Una erguida, la otra siempre gacha, probablemente consecuencia de una otitis sin tratar. Es muy activa, le encanta correr por el monte, seguir rastros, excavar la tierra en busca de presas. Eso sí, es mandona con otros perros de su tamaño o más pequeños ya que le gusta ser la jefa y demostrarlo. Le gusta tener la mejor cama, el mejor sitio y ser la primera en pasar y comer, menos cuando se trata de perros más grandes que ella. ¡No tiene un pelo de tonta! Estaría genial en un hogar con terreno o con quien pudiese pasearla lo suficiente como para mantener su actividad. Muy obediente. 
Morgue, te espera
Y la vemos hacerse mayor, vemos pasar el tiempo y siempre aquí. Ya le toca un hogar para ella sola...

martes, 31 de mayo de 2016

A cinco minutos...

A eso estamos de mandarlo todo a la mierda. Porque las administraciones pueden incumplir y no pasa nada. Para ellas no hay plazos. Hacen lo que les da la gana. Porque los agentes que deben proteger son los primeros que se saltan la ley y encima mienten y tu palabra no vale nada por el puñetero "criterio de autoridad" o, dicho en fino, te callas y te aguantas que aquí mandamos nosotros y/o nuestros amigos. Porque los departamentos que deben perseguir el abandono y el maltrato se lavan las manos y sus geniales soluciones son perreras para seguir llenándose los bolsillos y de paso poner trabas a los que, sin subvención alguna, venimos haciendo un trabajo que debería corresponderles. Perdiendo dinero y salud. Porque lo que te dicen es lo contrario de lo que te escriben y ya te puedes dar de cabezazos contra un muro. Todo es inútil contra esta panda que firma expediente y les importa un comino el destino de los animales. Los animales no votan. Los centros dependientes de la Xunta incumplen la legislación de la propia Xunta. Y aquí no pasa nada. Asco.

jueves, 11 de febrero de 2016

Historia de Aldea

Historia de Aldea o lo que puede cambiar una gata aterrorizada
Compara las dos fotografías. La importancia de las casas de acogida.
Aldea te necesita. Aldea nació en Vigo, en una colonia controlada en plena ciudad. Allí transcurrieron sus primeros meses. Cuando cumplió unos 8 la mujer que la alimentaba la cogió para esterilizarla, con la idea de volver a soltarla transcurridos los días del postoperatorio. Pero llegaron las obras. La casa de Aldea estaba siendo destruída. No tenía lugar donde volver. En esas circunstancias Aldea llegó a casa esterilizada, con su cartilla sanitaria al día, negativa a inmunodeficiencia y leucemia felinas. Era una gata muy asustada. Al principio se instaló en un baño pequeño. Era difícil verla. Se escondía en el transportín al menor ruido. Poco a poco fue acercándose, al ver que nadie quería hacerle daño. Una vez alcanzado cierto grado de socialización, llegó la hora de presentarle a los demás gatos. Al abrir la puerta del transportín, el primero en acercarse fue Tigris. Y se metió dentro, como siempre hace. El grito de Aldea fue ensordecedor. La saqué corriendo de la habitación, con el transportín empapado en heces. ¿Cómo podía ser que una gata de colonia callejera tuviese miedo de los gatos? Una gata ya adulta, negra y miedosa no tenía muchas oportunidades de adopción... pero tampoco podía pasarse años confinada en un pequeño baño. Entonces se intentó reunirla con los gatos inmunitos. Eran todos tranquilos y sociables, con lo que la posibilidad de contagio es prácticamente nula (el virus se transmite por sangre, esto es, cópula o peleas). Además de los gatos, ese día había también una cachorra, Illa. Nada más abrir la puerta del transportín, Illa metió la cabeza corriendo... esperaba un gran chillido de pánico... pero no, nada, no pasó nada. ¡A Aldea le encantaban los perros! ¡No les tenía ningún miedo! ¿Cómo podía ser siendo una gata de la calle? ¿Es o no es especial? Los años pasaron y nadie se fijó nunca en una gata negra, con canas y hermosos ojos verdes. Salían gatitos, otros enfermaban y morían, nuevos felinos entraban y tocó cambio de vivienda. Un espacio estupendo para los gatos, amplio, con lugares a los que trepar, escondrijos, luz... Aldea se hizo a convivir con una veintena de congéneres. Al ser un sitio grande podía mantenerse al margen y relacionarse con los demás solo cuando quería. Un par de mudanzas después Aldea enfermó. Su primera enfermedad en 7 años de vida. Nada grave, tan solo un catarro que necesitó un par de semanas de antibiótico. Para poder administrárselo y tenerla controlada, la sacamos del recinto de los gatos y la metimos en casa, donde solo estaba Boletus, también en recuperación. De vez en cuando Aldea sigue entrando en pánico cuando se cruza con él por sorpresa. Otras veces duermen juntos... Es una gata de contrastes. Al principio pasó dos días escondida. Una vez aclimatada empezó, poco a poco, a relacionarse con los humanos de la casa (hasta el momento solo yo la podía tocar). Y se convirtió en una gata pegatina, super pesada de tan cariñosa, la típica que se te frota una y otra vez al punto de no dejarte ni andar. Aldea se ha relajado y se ha descubierto como una gran juguetona. Su pasión son los cordones de los zapatos. ¡Y la comida que no sea pienso! Una vez recuperada volvió al recinto de los gatos. Pasó dos días tumbada en el mismo sitio, sin comer, dejándose ir, los ojos hundidos y tristes, otra vez catarro. Por eso ha vuelto a casa y por eso necesita con urgencia un hogar definitivo con personas pacientes que le dejen su espacio para que sea ella la que vaya a buscarlos, la que les entorpezca el andar con sus refrotes en las piernas. ¿Eres tú su persona especial? Aldea se entrega, previa entrevista, con contrato de adopción y seguimiento, desparasitada externa e internamente, vacunada, esterilizada, chipada y retestada de inmunodeficiencia y leucemia felinas. En principio solo en Galicia ya que, dada su timidez, puede requerir un seguimiento cercano. Si no puedes adoptarla, por favor, difúndela. Gracias en su nombre.


martes, 9 de febrero de 2016

Por qué no damos perros a cazadores

Hay gente que sale al monte mata un animal y se lo come. En ocasiones les acompaña su perro, en ocasiones no. De ellos no va a este post. En más de 20 años de recogida de animales abandonados y trabajo en clínica, voy a hablaros de los cazadores que conozco, los que usan perros como una herramienta más. Son los que llegan a la clínica con perros destrozados por jabalís. Los que entran con cachorros con parvo, sin vacunar y sin quererse gastar un euro en la medicación que los puede salvar. Los que traen perros en las últimas cuando ya poco hay que hacer por ahorrarse una consulta a tiempo. Los que los alimentan con pienso del peor entre el peor. Los que te exigen rebajas en chips y vacunas. El olor. El olor de todos esos perros. A miseria. Encerrados en cuchitriles. Atados a un palmo. Entre la mierda. Son aquí podencos, grifones, ratoneros, bracos y sus cruces. No cuento los cockers, no. Jamás en otros perros encontré tanto miedo, tanta sumisión. Piden permiso para respirar. Para comer. Pánico. Nos tienen pánico. No saben que las manos también acarician. No saben qué es jugar. Si no saben cazar, si envejecen, si enferman, si se preñan, si no los colocan todos... los abandonan. Como poco. Los he criado a biberón. Los he recogido comidos por la sarna y el miedo. He tardado horas en poder acercarme. Les he visto el estómago lleno de tierra desesperada cuando no hay otra cosa que comer. He visto perdigonazos agujerear sus cuerpos. Miembros rotos. Cáncer. Parásitos. Toneladas. He tenido que ayudarlos a morir. Por respeto a todos ellos, no, no doy perros a cazadores.

Por qué votamos PACMA

Porque estamos hartos de recoger perros de caza medio muertos y aterrorizados. Como Limón. Hartos de que cualquiera pueda abandonar, maltratar y disparar. Como a Lupa y su familia. Hasta las narices de que un animal sea un objeto del que te deshaces y lo llamas "eutanasia". Y hartos de que veterinarios se presten a ello. Como Charol y hermanos, llevados a asesinar por no ser de raza. Hartos de llamar tradición a la tortura. Hartos de palabras que nunca son hechos. Hartos de recoger vidas de la basura. Hartos de recoger envenenados, atropellados, apaleados. Hartos de una ley insuficiente que encima no se aplica. HARTOS. Ellos no votan, tú sí.

Memoria

Acuérdate de Zarko cuando votes. Convulsionando solo en el asfalto. Envenenado. Acuérdate de Limón abandonado, muerto de pánico, un perro que no sabe qué es jugar. No conoce caricia. Acuérdate de Su de una semana, tirada en una bolsa de basura. Comida por las moscas. Acuérdate de su hermano, muerto, para el que no llegamos. Acuérdate, recuerda, que sale gratis matar, abandonar, maltratar. No olvides que tu voto es condena o esperanza. Por una legislación justa, vota PACMA.

Matar perros


Sí, el dinero de nuestro ayuntamiento, nuestro dinero, se destina desde el 1 de enero a financiar un campo de extermino. Una perrera perdida que no visita nadie. Pena de muerte. Invisibles. Alimentados con despojos, sin atención veterinaria, solos todo el fin de semana. Agonizantes. Ahí va nuestro dinero, a enriquecer empresas de amigotes que cobran por perro recogido. A matar perros con la desgracia de haber caído en manos de impresentables. Impresentables los que abandonan. Impresentables los que gestionan. Limón, Yita y sus cachorros, Copérnico. Todos habrían muerto allí. No lo vamos a consentir.

https://www.change.org/p/que-la-red-de-perreras-de-la-diput…

Jueves Santo

Jueves Santo. Muchos rezan a su dios, nosotros rezamos para que no hayas sido tan cabrón como para dejarte a tu perro en la cuneta estas vacaciones. O a tu gato. Muchos dicen que nunca se han encontrado con un animal abandonado. Probablemente porque, oh magia, los animales abandonados se convierten, también, en invisibles. No lo has visto pero él te ha visto a ti. Los que recogemos animales no somos seres especiales. No puede (o no debe) ser especial hacer lo correcto. Ayudar a quien lo necesita sin importar especie. Por favor, si te encuentras con ese animal que busca tu mirada, que maúlla famélico alrededor de tus piernas, que, desorientado, vaga bajo el sol, que grita desesperado desde el interior de un contenedor, que acaban de atropellar sobre el asfalto y nadie para, que espera su coche olisqueando todos los de la gasolinera..., no lo dudes, échale una pata. Todos y todas podemos. Tú puedes hacerlo. La diferencia entre la vida y la muerte. Eh, aquí, mírame...

viernes, 13 de junio de 2014

Los animales también son para el verano

Verano, la estación favorita de muchos. Vacaciones, libertad de horarios, buen tiempo, viajes, playa, montaña... Apetece salir y pasear. Desconectar y leer. Dormir a deshora. Los informativos nos bombardean con imágenes de playas abarrotadas de turistas donde ni cabe el canto de una toalla. Actividades al aire libre. Hasta los atascos se llevan con una sonrisa. Helado, sorbete, gazpacho y una buena tumbona.

El verano de Laika
Odio el verano. Porque tus vacaciones suponen su abandono. Porque sé que, cuando el teléfono suena, otra vida truncada me espera. Porque el calor son sus parásitos y su deshidratación. Porque tus viajes son su cuneta. Tu playa su muerte bajo las ruedas de otro coche cargado de ruidosos veraneantes. Tu montaña su asesinato en una perrera. Odio salir. Porque en cada paseo unos ojos me encuentran. Porque ni duermo ni desconecto, no me libro de la mirada de aquel para quien no llegué, ahora es demasiado tarde. Odio leer los periódicos. Las noticias de tu abandono se suman a la nómina de festejos asesinos. En las perreras os matáis unos a otros, sin sitio para aislar. Tu diversión es su tortura. En cada atasco los veo pasar, desorientados, olisqueando en el aire una pista tuya, muertos de hambre y de sed. Lamen las migas que se caen en las terrazas donde disfrutas de tu heladito. Os odio porque ellos, los abandonados, los que condenáis a infierno cada año, no tienen capacidad de odiar.
Porque nunca hay excusas para el abandono. Cada vez más destinos aceptan perros y gatos. Infórmate. Como alternativa, existen residencias. Busca referencias. Otra opción es dejarlos al cuidado de alguien de confianza que se pase por casa o pueda atenderlos en la suya.

Laika mola. No te merecían
Laika sobró. Probable desperdicio de cazador que no tuvo reparo en ponerla en la calle. Corría el mes de junio. Un coche la estampó contra el asfalto. Le arrastró la pata hasta el hueso. Una pata que nunca quedó igual, que es una cicatriz que se le hincha y se le abre cada tanto. El golpe, a plena luz, un coche que nunca se detuvo y unos niños que, tras pedir ayuda a sus padres, actúan por su cuenta porque los dejan solos, como sola dejaron a Laika. La llevan a la clínica en estado de shock. Rápido se recupera el cuerpo, el miedo atroz, la ansiedad, cicatrizan mucho más lentamente.
WiFi también dejó de entrar en los planes en agosto. Quizás subió al coche feliz con su familia, contento por darse una vuelta. Quizás pararon, bajaron, estiraron las piernas. Y él se entretuvo olisqueando cualquier hierba. Cuando levantó la cabeza estaba solo. A un lado y a otro no había nadie. No entendió, salió corriendo a todas y a ninguna parte. Desorientado. Juguete roto. Aprendió a sobrevivir.

WiFi eres un encanto, una suerte conocerte
Disfrutamos más en compañía. Placer es nuestro gato dormido en el regazo en las cálidas tardes de verano. Placer es el hocico pintado de arena de tu perro cuando se duerme de agotamiento en el coche soñando que persigue olas.
El verano también es para nuestros animales. No hay excusas para el abandono. No más vidas en la cuneta.

viernes, 30 de mayo de 2014

Malos tiempos para los animales

Sí, no tenemos dinero, en lo último en lo que pensamos es en añadir otro gasto. Pero, ¿cuánto cuesta un perro? Nuestros animales se entregan desparasitados interna y externamente, vacunados y esterilizados. El adoptante paga el microchip. Hoy día por poco dinero se compra pienso. La desparasitación externa se hace una vez al mes. La pipeta más grande, para perros de 40 kg, cuesta unos 10 euros. La desparasitación interna es cada tres meses. La pastilla, para 5 kg, cuesta sobre 3 euros. La vacuna es anual, unos 30. Claro que siempre puede haber gastos extra... De acuerdo, no podemos permitirnos un perro. Ni un gato. Pero, ¿por qué no acogemos? Solo se nos pide un hueco, con los gastos corre la protectora. Entonces, repito, ¿por qué no acogemos? Y, ¿de verdad no adoptamos? Si estos cachorros fuesen de raza no estarían aún buscando hogar. Crisis de valores.
Caracas, León, Lupa, Castor y Teca son cinco hermanos nacidos en agosto de 2013 en la calle. Su madre, Yita, fue abandonada. Maltrato, hambre y miedo fueron su compañía. Una superviviente que sacó adelante su camada. Se los estaban comiendo las pulgas cuando los recogimos, con poco más de un mes de vida. Estaban hambrientos. Tenían sarna. Fueron semanas de tratamiento. Todos se recuperaron y Teca fue la primera en ser adoptada. Fue a vivir a un piso en la ciudad. Nos cuentan que es muy buena, obediente y cariñosa. Pero se ve que no fue suficiente. A Teca nos la acaban de devolver, siete meses después de su adopción. Es la más pequeña de la camada, unos 10 kg, peluda, un pelaje tricolor único, juguetona, le encanta correr y se lleva bien con perros y niños. Aún está desubicada, preguntándose por qué, por mucho que le digamos lo buena que es, sus ojos siguen interrogándonos...

Teca, la devolvieron tras siete meses de adopción


Poco después que a su hermana, adoptaron también a Castor. Dicen que es muy cariñoso y tímido. Le asusta la ciudad, no está acostumbrado a ruidos y coches. Al poco tiempo lo devuelven. Lo pasa mal, sus hermanos no lo aceptan bien. Tarda semanas en integrarse en la manada, casi no come y está triste, no se mueve del huequito que ha escogido. Poco a poco se hace inseparable de WiFi, Limón y Morgue, con los que le gusta salir a pasear. Vuelve a ser feliz. Es cariñoso, le gustan los niños, aunque tiene la manía de jugar cogiéndolos con los dientes. Nada que no se corrija con paciencia. Pesa unos 13 kg y es el único que falta por esterilizar. Pasará por quirófano en breve.

Castor tardó en integrarse a su vuelta


La otra chica de la familia es Lupa, una perra preciosa, negra y fuego, por la que, incomprensiblemente, nunca nadie ha preguntado. Pesa sobre 14 kg. Sin problema ni con perros ni con niños. Ni ella ni sus hermanos, León y Caracas, saben lo que es una correa, es decir, no están acostumbrados a la ciudad. Todos los perros pueden aprender, pero necesitan paciencia. Lupa le debe su nombre a lo exploradora que era de pequeña. La primera que se atrevió a salir. Al principio es tímida, luego cariñosa e incluso con carácter con los otros perros, sobre todo si se trata de defender la comida.

La preciosa Lupa


León es un caramelo, un perro dulce de poco más de 12 kg. Es un amor, cariñoso, bueno, precioso, peludo. Una belleza que no entendemos qué hace todavía aquí. Se lleva muy bien con perros, sobre todo con Ray, le encanta jugar con él, y con niños. Eso sí, le encanta robar zapatillas y lo que se tercie. No se puede dejar nada a su alcance. Por lo demás, un ángel con forma de perro.


El guapísimo León

Caracas es el más grandote de la familia, 16 kg. Siempre fue el más independiente, el que menos caso nos hacía a los humanos. Con los otros perros se lleva genial, con niños también. En el fondo, es reservado y le cuesta demostrar cariño aunque, como a todos, le encantan los mimos. Merece la pena darle el tiempo que necesita para sacar a la luz toda su nobleza. Solo busca que lo quieran.

Caracas investigando


Su madre, Yita, también sigue esperando su oportunidad. Nunca habíamos visto a una perra preocuparse de sus cachorros durante tanto tiempo.

Yita, una madraza


Si esta familia fuese de raza... Si quieres ayudar pero no puedes adoptar, difúndelos. Escoge al que más te guste y pon su foto en todas partes, que se entere todo el mundo porque, quien los conoce, los quiere. Gracias.

viernes, 23 de mayo de 2014

Animales de usar y tirar

Charol en su actual casa de acogida

Charol es hija de una bóxer que se cruzó con quien no debía... O eso le pareció a sus dueños. Los cachorros mestizos no se venden y dan gastos... Mucho mejor deshacerse del problema. Por suerte, en la clínica veterinaria se negaron a eutanasiar (menudo eufemismo) a esos nueve recién nacidos. Llegaron muy débiles y solo cinco sobrevivieron a la ausencia de madre, a la leche de bote. Justo a los dos meses, Charol fue adoptada. Al año y poco la devolvieron.
Teca y Castor nacieron en la calle. Su madre, perra de caza abandonada, sacó adelante una camada de seis. Pasaron hambre, pulgas y sarna. A los dos meses y medio, ya recuperados, fueron adoptados. A Castor lo devolvieron al poco. A Teca siete meses después.
¿Por qué?
Hacemos una entrevista previa a los adoptantes, dos o más personas para que la responsabilidad no recaiga solo en un entrevistador. Se les informa, se les pregunta. Se les entrega un animal sano, con desparasitaciones y vacunas al día. Con microchip y fecha aproximada de esterilización, caso de adoptar un cachorro. Firman un contrato que les compromete a un seguimiento y a nosotros a recoger al animal si por alguna circunstancia no pueden/quieren seguir teniéndolo.


Castor no lo pasó bien las semanas siguientes a su devolución

Los adoptantes comprenden y aceptan la responsabilidad que supone hacerse cargo de un animal. Pero algo falla, algo que va más allá de firmar un contrato, algo de base, de educación. Si busco piso y en el que me gusta no aceptan animales... lo devuelvo. Si me cuesta conseguir que el cachorro haga pis fuera de casa... lo devuelvo. Si no es lo que yo esperaba... también lo devuelvo. Y gracias que firmamos esa cláusula. No quiero ni pensar que pudiesen acabar en una perrera o peor...
Falta conciencia. Falta asimilar que un animal es un miembro de la familia, que lo escogemos nosotros y que debemos responsabilizarnos siempre, aunque enferme o ladre o me den la baja por depresión. Yo puedo cambiar la realidad, él no, no tiene elección, solo sabe que nos quiere por encima de todo y para siempre. Porque es cierto que él nunca lo haría. Y nadie dijo que fuese fácil, hay que tener paciencia, hay que esforzarse, porque les pedimos que vivan en un mundo de humanos, hay que querer. Y, quizás, ese sea el problema, no vivimos en una cultura que valore el esfuerzo. Al contrario. Cultura desechable. Animales de usar y tirar.
Lo que no ven los ex-adoptantes, esos que se van con la conciencia tranquila, es a Charol, que se pasa una semana sin probar bocado, preguntándose dónde está su manada. No le cuentan las costillas a Castor, que pasa días tumbado en el mismo sitio, la mirada perdida, esperando. Tampoco van a ver a Teca, cuando sus ojos me interroguen y yo no sepa qué decirle...

Teca, la devuelven tras siete meses de adopción

Por favor, si algún día quieres devolverme un animal, ahórrate las explicaciones. No me sirven las excusas, salvo que te hayas muerto pero, en ese caso, no creo que me llames tú. Dáselas a tu perro porque, mientras te autojustificas, no te escucho, solo pienso en buscarle un hogar de verdad al animal que tú ya no quieres.

martes, 20 de mayo de 2014

Los chicos de la campaña

Llevamos casi un mes pidiéndote ayuda para esterilizar a cuatro perros, León, Caracas, WiFi y Castor. Estos perros viven, junto a otros seis, en un lugar sin jaulas ni cadenas, donde tienen libertad para correr, pasear, ir al río, al monte... Para mantenerlos en este paraíso canino es imprescindible que estén esterilizados, pues no podemos arriesgarnos a que escapen en busca de hembras en celo. Nuestro Limón, podenco abandonado, llegó gravemente herido en una pelea con otros perros. Desde que está esterilizado, está feliz aquí. Lo mismo queremos para este cuarteto de muchachos, mientras esperan a sus familias definitivas, pues los cuatro están en adopción. Os los presentamos para que os animéis a ayudarles, desde solo un euro.
http://patasarribaprote.blogspot.com.es/p/blog-page_7016.html

Yita, Castor y Caracas, el día de su llegada

Hace unos meses nos llamaron porque en un pueblo cercano había una perra recién parida acusada de morder a una mujer. Tenían que evacuarla y acabaron todos aquí, madre y cinco cachorros. Nunca habíamos visto tal cantidad de pulgas... Tras la desparasitación interna y externa, observamos que se rascaban, que el prurito iba a más y aparecían calvas y lesiones en la piel de los cachorros.

León fue el más afectado, llegó a perder la práctica totalidad del pelo. Aquí, al inicio del prurito



Aunque no llegamos a aislar al parásito en las muestras analizadas, el diagnóstico fue sarna. El tratamiento, que duró semanas, nos hizo retrasar las vacunas. Durante este tiempo permanecieron encerrados en un patio. Su madre, ya esterilizada, se había vuelto al pueblo del que la recogimos. Pero nos volvieron a llamar. Un vecino indeseable le disparaba. La trajimos, pero volvía al dichoso pueblo una y otra vez, no solo ella, se llevaba también a los cachorros. Madraza. No nos quedó más remedio que encerrarla, hasta que le encontramos otra casa de acogida.

En uno de los paseos con mamá Yita, Lupa, Ray, Morgue, Charol, Laika, Caracas, WiFi y Castor

Poco a poco se fueron integrando en la manada. Una hermana fue adoptada, Castor también pero nos lo devolvieron. Le costó, no fue muy bien recibido por sus hermanos. Pasó unas semanas triste, incluso adelgazó, pero acabó haciéndose amigo de WiFi, Limón y Morgue, con los que pasa bastante tiempo.

WiFi, Morgue y Castor, León es el que se marcha con su amigo Ray
WiFi fue una sorpresa. Apareció en la puerta de casa con otro perro negro, tipo pequinés. Llevaban collar y pensamos que estarían siguiendo el rastro de alguna perra en celo. Nos extrañó que la manada les dejase estar allí. Al día siguiente, el perrín negro no estaba, pero WiFi sí. Y resultó no ser de nadie, y se quedó, aunque le gusta visitar los pueblos vecinos. No entendemos su abandono, es un perro estupendo, joven y pequeño. Estaba cuidado y alimentado. Clavado al de la lotería.

La primera foto que le hicimos a WiFi

Gracias a la campaña de esterilización, León ya está operado. WiFi, Castor y Caracas esperan tu ayuda. Tenemos esta semana para recaudar el dinero que les falta. Desde solo 1 euro colaboras y mejoras su vida. No les falles, se lo merecen.

Caracas te espera


viernes, 16 de mayo de 2014

Los felices gatos de la calle

Hace no mucho tiempo, la concejala de Medio Ambiente de la ciudad de Vigo, de cuyo nombre no quiero ni acordarme, hizo unas polémicas declaraciones sobre los gatos de la calle, a fin de justificar la ineptitud de su gobierno con respecto a este tema. "Si yo fuera gato querría aire", dijo.                 
(http://www.lavozdegalicia.es/vigo/2010/09/22/0003_8740012.htm).

El problema no es la opinión aislada de este personaje, "los gatos están bien en la calle" es una máxima extendida que pretende justificar el mirar para otro lado. Los gatos tienen suficientes capacidades para buscarse la vida, sí, pero los hemos domesticado, hemos creado un mundo a nuestra medida donde es difícil que un gato sea feliz en la calle. Entre maltratadores, autopistas o venenos. Ahora son nuestra responsabilidad.
Las camadas de gatitos tirados a los contenedores, metidos en bolsas de plástico en cualquier camino, condenados a morir de hambre en cualquier monte, no quieren aire, no, buscan desesperados a una madre que no va a volver.

Romita, Lúa, Virunga y Elfo, arrojados a un contenedor. Por suerte, sobrevivieron.


Coles no quería aire, no, lanzado de un coche en plena calle, con una pata rota, lleno de hambre, deshidratación y parásitos.
Coles, extremadamente delgado, la barriga hinchada llena de parásitos. Estaba muerto de hambre. Se recuperó y fue adoptado.

Mariña no quería aire, tampoco, estaba enferma, mucho, no veía. Llegamos tarde, perdió un ojito.

Así llegó. Por suerte se salvó y fue adoptada.

Loui tampoco quería aire, no, le bastaba con que alguien acogiese su cansado cuerpecito. Estaba ciego y enfermo. ¿Durante cuánto tiempo se deterioró ante la mirada indiferente de todos? Algunos llegan para vivir, otros para morir. Loui no sobrevivió.

Loui, eras un ángel

A Sorte el aire le daba igual, solo quería resucitar a sus crías asesinadas. Con leche en las mamas, ellas no volvían...

Sorte en una revisión veterinaria. Hoy es una gata felizmente adoptada

El aire tampoco le importaba a Nero, ni a Tigris, Rois, Vilar, Samos, Rousa, Su, Cristovo, Pequeno, OjoPocho, Margot, Cósima, Miranda... y una lista interminable de animales enfermos, atropellados, maltratados, pateados, intoxicados, abandonados...
Sin tu ayuda, ellos no pueden. No, definitivamente, si tú fueras gato no querrías aire.