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sábado, 14 de mayo de 2016
¡Negativo y notición!
Era de esperar pero no dejó de ser una
alegría constatar que nuestro Boletus es negativo a inmunodeficiencia y
leucemia felina. Para ello realizamos una prueba sencilla que consiste
en extraer unos pocos mililitros de sangre de la pata. Esta muestra se
pasa al kit de la foto y en pocos minutos tenemos el resultado. Las
rayas que se ven son las de control, señal de que el test está bien
hecho. Para ser positivo tendría que marcarse otra raya, en una de las
ventanas o en las dos, dependiendo de la enfermedad. Un procedimiento
sencillo que nos da una información muy valiosa. Siempre que queramos
juntar gatos conviene hacer esta prueba pues tanto la inmunodeficiencia
como la leucemia son enfermedades incurables. En el caso de Boletus la
cosa se complicó, ya que hubo que sedarlo. No soporta a los
veterinarios... El test costó 28 euros y el importe total fue de 43
euros al añadirle la sedación (quien quiera la factura que la pida). Si
quieres echar una mano con los gastos, estos y los que vendrán, ingresa
tu donativo con el concepto "boletus". Y decimos más gastos porque
Boletus tiene que prepararse para hacer un largo viaje... un viaje en
coche hasta Barcelona porque Boletus, un gato de 10 años y 9 meses, por
fin, está... ¡reservado!
martes, 13 de mayo de 2014
Recogiendo gatos de la calle
Por desgracia, no es raro que nos encontremos con gatos abandonados.
Salvo que se trate de una cría, tenemos que acercarlo a una clínica veterinaria para averiguar si tiene o no microchip. Este dispositivo es obligatorio tanto para perros como para gatos.
Si tenemos otros gatos en casa, debemos tener en cuenta una serie de consideraciones:
En primer lugar, debemos aislar al nuevo, ya que no sabemos cuál es su estado sanitario.
Lógicamente si no nos encontramos ante una urgencia, lo prioritario es desparasitarlo interna y externamente. Para ello necesitamos conocer su peso y aplicar un producto adecuado. Si tenemos dudas, consultamos con el veterinario, pues hay en el mercado distintos tipos de desparasitadores (pastillas, pipetas, pastas, jarabes...). El profesional puede indicarnos el idóneo para nuestras circunstancias.
Aunque el gato esté sano y ya libre de parásitos, debemos mantener el aislamiento hasta que tengamos los resultados del test de inmunodeficiencia y leucemia felinas. Esta prueba se realiza con una muestra de sangre. En el momento, como un test de embarazo, nos indica si el gato es positivo a estas enfermedades víricas. Positivo quiere decir portador, esto es, potencialmente contagioso para otros gatos. La inmunodeficiencia se transmite por intercambio de sangre (mordiscos, arañazos). La leucemia, en cambio, por saliva (lametazos, bebederos). El test se realiza alrededor de los 5 meses de edad, pues con anterioridad puede dar resultados erróneos. Por lo tanto, si el gato que recogemos es menor, habrá que mantenerlo aislado. Estas enfermedades son específicas de gatos, no contagiosas, por tanto, ni a perros ni a humanos.
Frecuentemente los recogidos presentan rinotraqueítis, que se manifiesta, de manera característica, por secreciones nasales y oculares. Salvo que encontremos al animal en una fase de infección avanzada, tiene buen pronóstico, pero necesita tratamiento veterinario. De nuevo, es contagiosa para otros gatos, pero no para humanos ni perros.
Especialmente si el recogido es un gatito, es recomendable vacunarlo. Incluso en los zapatos podemos llevar a casa virus potencialmente mortales. En este caso, más vale prevenir.
También recomendamos la esterilización. Ten en cuenta que un macho recién castrado todavía puede dejar embarazada a una gata en las semanas siguientes a la intervención. Lo ideal es que los animales que tengas estén esterilizados, pues es la mejor opción para su salud.
Cuando por fin llega la hora de las presentaciones, en Patas Arriba tenemos mucha suerte. Dejamos al recién llegado en un transportín con la puerta abierta. Tigris entra, se sienta a su lado y, a saber lo que le dice, el caso es que el nuevo sale y se adapta perfectamente.
Como no tienes a Tigris en casa, el mejor consejo es la paciencia. Puedes tener suerte y que se acepten desde el primer momento, pero no tiene por qué ser así. La recomendación es ir presentándolos poco a poco. Puedes intercambiar camas, juguetes o comederos, para que los olores les vayan sonando.
Otra opción es permitirles que se vean o huelan sin dejarlos todavía juntos. Por ejemplo, si tienes una puerta de cristal o simplemente entornando una para que puedan juntar hocicos de un lado a otro. Esto te permite calibrar su reacción y decidir en qué momento abres la puerta.
Al principio, obsérvalos, déjalos interaccionar a su aire. Es normal alguna persecución, algún bufido o incluso manotazo. No intervengas, salvo agresión grave, están comunicándose entre ellos.
Si se produce un enfrentamiento importante, ten cuidado a la hora de separarlos. En esos momentos podrían llegar a atacarte. Si no te ves seguro, prueba a echarles un poco de agua, directamente o con spray. Eso los suele separar. En estos casos, vuelve a aislarlos y comienza las presentaciones desde cero. La hostilidad no tiene por qué ser definitiva.
En el mercado venden feromonas que pueden ayudar a las adaptaciones, también en caso de mudanzas o cambios importantes, pero lo cierto es que no siempre funcionan. Lo que sí nos ha servido han sido las Flores de Bach, aunque los estudios no les dan más efectividad que el placebo.
Tantas precauciones pueden desanimar a la hora de recoger a un gato abandonado, pero son las necesarias para la seguridad de todos. Además, si no queremos quedarnos con el nuevo, sino solo cuidarlo hasta encontrarle un hogar definitivo, podemos dirigirnos a una protectora de confianza para que nos asesore y ayude.
No mires a otro lado. Nadie lo va a hacer por ti.
Salvo que se trate de una cría, tenemos que acercarlo a una clínica veterinaria para averiguar si tiene o no microchip. Este dispositivo es obligatorio tanto para perros como para gatos.
Si tenemos otros gatos en casa, debemos tener en cuenta una serie de consideraciones:
| Por una convivencia segura, Romita y Guizos |
En primer lugar, debemos aislar al nuevo, ya que no sabemos cuál es su estado sanitario.
Lógicamente si no nos encontramos ante una urgencia, lo prioritario es desparasitarlo interna y externamente. Para ello necesitamos conocer su peso y aplicar un producto adecuado. Si tenemos dudas, consultamos con el veterinario, pues hay en el mercado distintos tipos de desparasitadores (pastillas, pipetas, pastas, jarabes...). El profesional puede indicarnos el idóneo para nuestras circunstancias.
Aunque el gato esté sano y ya libre de parásitos, debemos mantener el aislamiento hasta que tengamos los resultados del test de inmunodeficiencia y leucemia felinas. Esta prueba se realiza con una muestra de sangre. En el momento, como un test de embarazo, nos indica si el gato es positivo a estas enfermedades víricas. Positivo quiere decir portador, esto es, potencialmente contagioso para otros gatos. La inmunodeficiencia se transmite por intercambio de sangre (mordiscos, arañazos). La leucemia, en cambio, por saliva (lametazos, bebederos). El test se realiza alrededor de los 5 meses de edad, pues con anterioridad puede dar resultados erróneos. Por lo tanto, si el gato que recogemos es menor, habrá que mantenerlo aislado. Estas enfermedades son específicas de gatos, no contagiosas, por tanto, ni a perros ni a humanos.
Frecuentemente los recogidos presentan rinotraqueítis, que se manifiesta, de manera característica, por secreciones nasales y oculares. Salvo que encontremos al animal en una fase de infección avanzada, tiene buen pronóstico, pero necesita tratamiento veterinario. De nuevo, es contagiosa para otros gatos, pero no para humanos ni perros.
| Acua y Cloe, recogidas con rinotraqueítis |
Especialmente si el recogido es un gatito, es recomendable vacunarlo. Incluso en los zapatos podemos llevar a casa virus potencialmente mortales. En este caso, más vale prevenir.
También recomendamos la esterilización. Ten en cuenta que un macho recién castrado todavía puede dejar embarazada a una gata en las semanas siguientes a la intervención. Lo ideal es que los animales que tengas estén esterilizados, pues es la mejor opción para su salud.
Cuando por fin llega la hora de las presentaciones, en Patas Arriba tenemos mucha suerte. Dejamos al recién llegado en un transportín con la puerta abierta. Tigris entra, se sienta a su lado y, a saber lo que le dice, el caso es que el nuevo sale y se adapta perfectamente.
Como no tienes a Tigris en casa, el mejor consejo es la paciencia. Puedes tener suerte y que se acepten desde el primer momento, pero no tiene por qué ser así. La recomendación es ir presentándolos poco a poco. Puedes intercambiar camas, juguetes o comederos, para que los olores les vayan sonando.
Otra opción es permitirles que se vean o huelan sin dejarlos todavía juntos. Por ejemplo, si tienes una puerta de cristal o simplemente entornando una para que puedan juntar hocicos de un lado a otro. Esto te permite calibrar su reacción y decidir en qué momento abres la puerta.
Al principio, obsérvalos, déjalos interaccionar a su aire. Es normal alguna persecución, algún bufido o incluso manotazo. No intervengas, salvo agresión grave, están comunicándose entre ellos.
Si se produce un enfrentamiento importante, ten cuidado a la hora de separarlos. En esos momentos podrían llegar a atacarte. Si no te ves seguro, prueba a echarles un poco de agua, directamente o con spray. Eso los suele separar. En estos casos, vuelve a aislarlos y comienza las presentaciones desde cero. La hostilidad no tiene por qué ser definitiva.
En el mercado venden feromonas que pueden ayudar a las adaptaciones, también en caso de mudanzas o cambios importantes, pero lo cierto es que no siempre funcionan. Lo que sí nos ha servido han sido las Flores de Bach, aunque los estudios no les dan más efectividad que el placebo.
| Tigris, el jefe de protocolo de Patas Arriba, en un descano de sus obligaciones, con Dino. También le gustan los perros |
Tantas precauciones pueden desanimar a la hora de recoger a un gato abandonado, pero son las necesarias para la seguridad de todos. Además, si no queremos quedarnos con el nuevo, sino solo cuidarlo hasta encontrarle un hogar definitivo, podemos dirigirnos a una protectora de confianza para que nos asesore y ayude.
No mires a otro lado. Nadie lo va a hacer por ti.
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