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jueves, 11 de febrero de 2016

No, no es lo mismo

Compramos las pipetas para desparasitar a los perros y a los gatos por internet, en Huella Canina. Compramos las pipetas de fipronilo más grandes, para perros de más de 40 kg, y las repartimos entre los animales, ajustando la dosis según especie y peso. Nos han llegado las pipetas que pedimos, como siempre, pero, en lugar de ser las de fipronilo, son unas que llevan, también, permetrina. Esta sustancia es altamente tóxica para los gatos así que estas pipetas no nos sirven. Envío un mail solicitando explicaciones. Les trato de usted. Me contestan, de tú, diciéndome que las que quiero tardarán unos días pero que las que me han enviado son iguales. Les explico que no, les hablo de la permetrina, entonces me salen con que las que usamos siempre tampoco se pueden utilizar en gatos. Les contesto que sí, que el fipronilo es seguro en ambas especies, que las pipetas tienen igual composición y que, si se diferencia entre perros y gatos, es tan solo por una razón comercial. Me parece grave que decidan por mí enviarme un producto que no he comprado. Si no lo tienen en stock deberían haberme consultado. Pero es que encima me tratan de tonta (y de tú) pretendiendo hacer pasar por igual lo que, no solo es diferente, sino que podría tener consecuencias fatales. Si yo me creo lo que me dicen a esta hora tendría varios gatos intoxicados, por no decir muertos. O me toman por tonta o son unos ignorantes. Maleducados seguro. Así que, mucho ojo: la permetrina no se puede utilizar en gatos. A partir de ahora compramos en otro sitio.

martes, 13 de mayo de 2014

Recogiendo gatos de la calle

Por desgracia, no es raro que nos encontremos con gatos abandonados.
Salvo que se trate de una cría, tenemos que acercarlo a una clínica veterinaria para averiguar si tiene o no microchip. Este dispositivo es obligatorio tanto para perros como para gatos.

Si tenemos otros gatos en casa, debemos tener en cuenta una serie de consideraciones:

Por una convivencia segura, Romita y Guizos

En primer lugar, debemos aislar al nuevo, ya que no sabemos cuál es su estado sanitario.
Lógicamente si no nos encontramos ante una urgencia, lo prioritario es desparasitarlo interna y externamente. Para ello necesitamos conocer su peso y aplicar un producto adecuado. Si tenemos dudas, consultamos con el veterinario, pues hay en el mercado distintos tipos de desparasitadores (pastillas, pipetas, pastas, jarabes...). El profesional puede indicarnos el idóneo para nuestras circunstancias.

Aunque el gato esté sano y ya libre de parásitos, debemos mantener el aislamiento hasta que tengamos los resultados del test de inmunodeficiencia y leucemia felinas. Esta prueba se realiza con una muestra de sangre. En el momento, como un test de embarazo, nos indica si el gato es positivo a estas enfermedades víricas. Positivo quiere decir portador, esto es, potencialmente contagioso para otros gatos. La inmunodeficiencia se transmite por intercambio de sangre (mordiscos, arañazos). La leucemia, en cambio, por saliva (lametazos, bebederos). El test se realiza alrededor de los 5 meses de edad, pues con anterioridad puede dar resultados erróneos. Por lo tanto, si el gato que recogemos es menor, habrá que mantenerlo aislado. Estas enfermedades son específicas de gatos, no contagiosas, por tanto, ni a perros ni a humanos.

Frecuentemente los recogidos presentan rinotraqueítis, que se manifiesta, de manera característica, por secreciones nasales y oculares. Salvo que encontremos al animal en una fase de infección avanzada, tiene buen pronóstico, pero necesita tratamiento veterinario. De nuevo, es contagiosa para otros gatos, pero no para humanos ni perros.

Acua y Cloe, recogidas con rinotraqueítis

Especialmente si el recogido es un gatito, es recomendable vacunarlo. Incluso en los zapatos podemos llevar a casa virus potencialmente mortales. En este caso, más vale prevenir.

También recomendamos la esterilización. Ten en cuenta que un macho recién castrado todavía puede dejar embarazada a una gata en las semanas siguientes a la intervención. Lo ideal es que los animales que tengas estén esterilizados, pues es la mejor opción para su salud.

Cuando por fin llega la hora de las presentaciones, en Patas Arriba tenemos mucha suerte. Dejamos al recién llegado en un transportín con la puerta abierta. Tigris entra, se sienta a su lado y, a saber lo que le dice, el caso es que el nuevo sale y se adapta perfectamente.
Como no tienes a Tigris en casa, el mejor consejo es la paciencia. Puedes tener suerte y que se acepten desde el primer momento, pero no tiene por qué ser así. La recomendación es ir presentándolos poco a poco. Puedes intercambiar camas, juguetes o comederos, para que los olores les vayan sonando.
Otra opción es permitirles que se vean o huelan sin dejarlos todavía juntos. Por ejemplo, si tienes una puerta de cristal o simplemente entornando una para que puedan juntar hocicos de un lado a otro. Esto te permite calibrar su reacción y decidir en qué momento abres la puerta.
Al principio, obsérvalos, déjalos interaccionar a su aire. Es normal alguna persecución, algún bufido o incluso manotazo. No intervengas, salvo agresión grave, están comunicándose entre ellos.
Si se produce un enfrentamiento importante, ten cuidado a la hora de separarlos. En esos momentos podrían llegar a atacarte. Si no te ves seguro, prueba a echarles un poco de agua, directamente o con spray. Eso los suele separar. En estos casos, vuelve a aislarlos y comienza las presentaciones desde cero. La hostilidad no tiene por qué ser definitiva.
En el mercado venden feromonas que pueden ayudar a las adaptaciones, también en caso de mudanzas o cambios importantes, pero lo cierto es que no siempre funcionan. Lo que sí nos ha servido han sido las Flores de Bach, aunque los estudios no les dan más efectividad que el placebo.

Tigris, el jefe de protocolo de Patas Arriba, en un descano de sus obligaciones, con Dino. También le gustan los perros

Tantas precauciones pueden desanimar a la hora de recoger a un gato abandonado, pero son las necesarias para la seguridad de todos. Además, si no queremos quedarnos con el nuevo, sino solo cuidarlo hasta encontrarle un hogar definitivo, podemos dirigirnos a una protectora de confianza para que nos asesore y ayude.

No mires a otro lado. Nadie lo va a hacer por ti.