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martes, 21 de junio de 2016

Los perros que desaparecen

Morgue está a salvo. Hace años vivía en la calle. Hace años muchas personas se implicaron en buscarle un lugar donde estar. Acogida temporal, le llaman. Pero lo cierto es que, una vez conseguido ese lugar que debería ser provisional, la historia de Morgue se desvanece. Y, ante los constantes casos de animales en la calle, en peligro, maltratados, a punto de eutanasia..., de nada sirve que Morgue haya sido la perra más fiel del mundo, que haya buscado durante meses y kilómetros a su dueño, que lo haya acompañado al cementerio, que haya sacado adelante a su camada. De nada vale que sea la mejor perra del planeta porque ella está a salvo ante los cientos de horrores cotidianos. Todos nos volcamos en las urgencias, y está bien, pero olvidar a los que ya no lo son los condena a morir en protectoras, sin haber conocido, jamás, un hogar. Por favor, si no puedes adoptar a Morgue, difúndela. Morgue, Limón, Caracas, Lupa o Teca necesitan una familia. Gracias.


viernes, 26 de septiembre de 2014

Cuando se pierden

Pumbita, te esperamos
A raíz de la desaparición de nuestra querida Pumba (http://patasarribaprote.blogspot.com.es/p/urgencias.html) vemos pertinente escribir sobre los pasos a seguir en el caso de que nuestro peludo desaparezca.
Lo más importante es prevenir antes que curar. La colocación del microchip garantiza que puedan contactarnos. Pasando el lector, lo que hacen en cualquier clínica de forma gratuita, un veterinario tiene acceso a nuestros datos. Por ello es muy importante que el teléfono que figura en el chip esté actualizado. Ojo con no microchipar a los gatos. Aunque no salgan de casa, puede surgir cualquier imprevisto en, por ejemplo, una salida al veterinario o un viaje.

El tamaño del microchip comparado con un grano de arroz
Obviamente, también son importantes medidas como un buen cierre de la finca, asegurarse de que puertas y ventanas no pueden ser abiertas por ellos o, simplemente, no soltar al perro si no sabemos si nos obedecerá. No está de más mantenerles puesto un collar con nuestro teléfono de contacto actualizado.
Una vez la desaparición se ha producido, es muy importante comunicarla a Policía, Guardia Civil y Registro correspondiente donde hayamos dado de alta el chip. Así se tiene constancia de que no lo hemos abandonado y de que lo estamos buscando.
El siguiente paso es contactar con perreras y protectoras de la zona y alrededores, dando todos nuestros datos y los del desaparecido. Mejor si incluimos foto que podemos entregar en mano o enviar por correo.
Las clínicas veterinarias son otro lugar que debemos visitar. A veces el animal es encontrado por particulares que acuden a su centro veterinario.
Nos queda hacer carteles para pegar por la zona donde ha tenido lugar la desaparición y todos los establecimientos concurridos de los alrededores (cafeterías, supermercados, farmacias...). Las marquesinas de autobuses son otra buena opción. Recomendamos ofrecer recompensa.
Cartel para la búsqueda de Pumba
Puedes, también, contactar con las empresas de recogida de animales fallecidos. Incluso con el servicio de limpieza y recogida de basuras. Es la opción que nadie quiere pero, al menos en mi opinión, cualquier final antes que la incertidumbre.
Por último, la difusión por internet, a través de las redes sociales que, hoy día, se han convertido en una herramienta que permite llegar a prácticamente todo el mundo.
No desesperes, pueden pasar semanas antes de que aparezca, incluso más, pero se han dado casos de felices reencuentros tras mucho tiempo de ausencia.
Ojalá vuelva nuestra Pumba... Ayúdanos a difundirla.

Pumba te queremos en casa



viernes, 30 de mayo de 2014

Malos tiempos para los animales

Sí, no tenemos dinero, en lo último en lo que pensamos es en añadir otro gasto. Pero, ¿cuánto cuesta un perro? Nuestros animales se entregan desparasitados interna y externamente, vacunados y esterilizados. El adoptante paga el microchip. Hoy día por poco dinero se compra pienso. La desparasitación externa se hace una vez al mes. La pipeta más grande, para perros de 40 kg, cuesta unos 10 euros. La desparasitación interna es cada tres meses. La pastilla, para 5 kg, cuesta sobre 3 euros. La vacuna es anual, unos 30. Claro que siempre puede haber gastos extra... De acuerdo, no podemos permitirnos un perro. Ni un gato. Pero, ¿por qué no acogemos? Solo se nos pide un hueco, con los gastos corre la protectora. Entonces, repito, ¿por qué no acogemos? Y, ¿de verdad no adoptamos? Si estos cachorros fuesen de raza no estarían aún buscando hogar. Crisis de valores.
Caracas, León, Lupa, Castor y Teca son cinco hermanos nacidos en agosto de 2013 en la calle. Su madre, Yita, fue abandonada. Maltrato, hambre y miedo fueron su compañía. Una superviviente que sacó adelante su camada. Se los estaban comiendo las pulgas cuando los recogimos, con poco más de un mes de vida. Estaban hambrientos. Tenían sarna. Fueron semanas de tratamiento. Todos se recuperaron y Teca fue la primera en ser adoptada. Fue a vivir a un piso en la ciudad. Nos cuentan que es muy buena, obediente y cariñosa. Pero se ve que no fue suficiente. A Teca nos la acaban de devolver, siete meses después de su adopción. Es la más pequeña de la camada, unos 10 kg, peluda, un pelaje tricolor único, juguetona, le encanta correr y se lleva bien con perros y niños. Aún está desubicada, preguntándose por qué, por mucho que le digamos lo buena que es, sus ojos siguen interrogándonos...

Teca, la devolvieron tras siete meses de adopción


Poco después que a su hermana, adoptaron también a Castor. Dicen que es muy cariñoso y tímido. Le asusta la ciudad, no está acostumbrado a ruidos y coches. Al poco tiempo lo devuelven. Lo pasa mal, sus hermanos no lo aceptan bien. Tarda semanas en integrarse en la manada, casi no come y está triste, no se mueve del huequito que ha escogido. Poco a poco se hace inseparable de WiFi, Limón y Morgue, con los que le gusta salir a pasear. Vuelve a ser feliz. Es cariñoso, le gustan los niños, aunque tiene la manía de jugar cogiéndolos con los dientes. Nada que no se corrija con paciencia. Pesa unos 13 kg y es el único que falta por esterilizar. Pasará por quirófano en breve.

Castor tardó en integrarse a su vuelta


La otra chica de la familia es Lupa, una perra preciosa, negra y fuego, por la que, incomprensiblemente, nunca nadie ha preguntado. Pesa sobre 14 kg. Sin problema ni con perros ni con niños. Ni ella ni sus hermanos, León y Caracas, saben lo que es una correa, es decir, no están acostumbrados a la ciudad. Todos los perros pueden aprender, pero necesitan paciencia. Lupa le debe su nombre a lo exploradora que era de pequeña. La primera que se atrevió a salir. Al principio es tímida, luego cariñosa e incluso con carácter con los otros perros, sobre todo si se trata de defender la comida.

La preciosa Lupa


León es un caramelo, un perro dulce de poco más de 12 kg. Es un amor, cariñoso, bueno, precioso, peludo. Una belleza que no entendemos qué hace todavía aquí. Se lleva muy bien con perros, sobre todo con Ray, le encanta jugar con él, y con niños. Eso sí, le encanta robar zapatillas y lo que se tercie. No se puede dejar nada a su alcance. Por lo demás, un ángel con forma de perro.


El guapísimo León

Caracas es el más grandote de la familia, 16 kg. Siempre fue el más independiente, el que menos caso nos hacía a los humanos. Con los otros perros se lleva genial, con niños también. En el fondo, es reservado y le cuesta demostrar cariño aunque, como a todos, le encantan los mimos. Merece la pena darle el tiempo que necesita para sacar a la luz toda su nobleza. Solo busca que lo quieran.

Caracas investigando


Su madre, Yita, también sigue esperando su oportunidad. Nunca habíamos visto a una perra preocuparse de sus cachorros durante tanto tiempo.

Yita, una madraza


Si esta familia fuese de raza... Si quieres ayudar pero no puedes adoptar, difúndelos. Escoge al que más te guste y pon su foto en todas partes, que se entere todo el mundo porque, quien los conoce, los quiere. Gracias.