Morgue está a salvo. Hace años vivía
en la calle. Hace años muchas personas se implicaron en buscarle un
lugar donde estar. Acogida temporal, le llaman. Pero lo cierto es que,
una vez conseguido ese lugar que debería ser provisional, la historia de
Morgue se desvanece. Y, ante los constantes casos de animales en la
calle, en peligro, maltratados, a punto de eutanasia..., de nada sirve
que Morgue haya sido la perra más fiel del mundo, que haya buscado
durante meses y kilómetros a su dueño, que lo haya acompañado al
cementerio, que haya sacado adelante a su camada. De nada vale que sea
la mejor perra del planeta porque ella está a salvo ante los cientos de
horrores cotidianos. Todos nos volcamos en las urgencias, y está bien,
pero olvidar a los que ya no lo son los condena a morir en protectoras,
sin haber conocido, jamás, un hogar. Por favor, si no puedes adoptar a
Morgue, difúndela. Morgue, Limón, Caracas, Lupa o Teca necesitan una
familia. Gracias.
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martes, 21 de junio de 2016
lunes, 21 de marzo de 2016
Mi vida no vale nada
Mírame a los ojos. Mañana por la mañana mi dueño va a venir a buscarme
en su coche. Me pondré muy muy contenta. Lo quiero, lo adoro. Coche
significa que me va a llevar a correr al monte. Pero donde paramos no
crece la hierba, solo huelo perros, gatos, animales que ladran
encerrados, asustados, nerviosos. Mi dueño, ¿qué está haciendo?, me
entrega a una mujer y me atan en un cuarto frío y oscuro. Oigo el motor y,
no, no puede ser, se va e intento liberarme, salto, ladro, chillo hasta
desgañitarme, hasta quedarme afónica y tengo miedo, pánico. Me destrozo
el cuerpo, la voz, el alma. No sé el tiempo que pasa hasta que él
llega, otro hombre que bruscamente me coge, me inmoviliza, me pincha, me
inyecta y solo pienso en él, en mi dueño, ¿dónde está?, y los ojos se
me cierran. Me muero. Me matan. Me han matado en la perrera. Silencio.
¿A quién le importa? Soy solo una perra. Nadie tuvo un hueco, nadie
tendió una mano. "Qué pena", dirás, "qué injusto", "qué mierda", "qué
cabrón de dueño". Y seguirás con tu vida tú que puedes. Mañana voy a
morir. Yo no lo sé pero tú sí.
martes, 3 de junio de 2014
Quiero ser casa de acogida
La figura del "acogedor" constituye un fenómeno relativamente reciente en nuestro contexto. Siempre que pensamos en protectoras, nos viene a la cabeza la imagen de un recinto donde convive como puede un número demasiado elevado de perros. Es fácil entender que no es sitio para animales enfermos, operados o lactantes. Por eso, algunas asociaciones trabajan con casas de acogida, esto es, domicilios de particulares que se encargan de cuidar animales hasta que se recuperan o son adoptados. Nosotros siempre hemos trabajado solo con casas de acogida. Es una opción que permite ofrecer una atención personalizada, ya que el acogido vive en una familia con la que recibe atención y cuidados, además de socialización y educación. Es uno más. Las desventajas de este método vienen precisamente de ese contacto estrecho. Muchos acogedores pasan a ser adoptantes porque ya no se ven capaces de separarse de ese animal. Otro problema es la carencia de casas de acogida. Su número determina la cantidad de animales a los que se puede ayudar. Acoger aún es una opción minoritaria. Si dudas, aquí tienes algunas preguntas resueltas.
¿Quién puede ser casa de acogida? Cualquiera. Hacemos entrevista previa para decidir qué animal se ajusta a tus características. No se trata de darte el primero que llegue, debe haber adaptación entre las necesidades de ambas partes. Por ejemplo, por mucho que quieras cuidar de un cachorro si casi no estás en casa, la convivencia será problemática para ambos. Hay que contemplar factores como horarios, disponibilidad, experiencia o espacio. Con esto conseguiremos una acogida satisfactoria para todos.
¿Cuánto tiempo dura una acogida? El que tú quieras, independientemente de que el animal encuentre adoptante o no. Lo ideal siempre sería que pudieses atenderlo hasta encontrarle familia, pero somos conscientes de que esa espera puede durar años. Solo con que puedas acoger durante tu mes de vacaciones, por ejemplo, sacas a un animal de la calle, se recupera y tiene más posibilidades de difusión.
¿Qué trámites hay que hacer? Tras la entrevista, cuando decidas acoger, firmamos un contrato en el que se deja claro que el animal pertenece a la protectora, se indica el estado en el que se entrega y, de ser el caso, la duración de la acogida.
¿Qué pasa si el perro acogido muerde a alguien? Debes contactarnos inmediatamente. El animal está bajo nuestra custodia y eso incluye responder ante cualquier daño. Nuestro teléfono está disponible para ti las 24 horas.
¿Y si el animal enferma, lo atropella un coche o cualquier otra emergencia? En el contrato de acogida figura el teléfono del veterinario al que debes dirigirte. A la vez, debes avisarnos, pues tutelamos al animal y somos responsables de tomar cualquier decisión, así como de abonar el importe de la consulta.
¿Cuesta dinero acoger? No. Es cierto que la mayoría de las casas de acogida corren con los gastos de alimentación, arena en el caso de los gatos o incluso desparasitaciones, pero nada de esto es obligatorio. Si no puedes, te suministramos alimentación, collar, correa, arenero o, por supuesto, cualquier otro material o tratamiento que se necesite.
¿Puedo acoger si tengo otros animales? Sí, puedes acoger respetando unas normas mínimas de seguridad. Si tienes un cachorro sin vacunar, no puede convivir con perros no vacunados. Si vives con un gato sano, no podrías acoger otros afectados de leucemia o inmunodeficiencia, salvo que los separes. Si no dispones de cuarto de aislamiento, no podrás acoger animales con enfermedades infecciosas como sarna o tiña. De la misma manera, si tu animal está sin esterilizar, hay que tener especial cuidado.
¿Y si, aún con todas las precauciones, la convivencia no es posible? Nos llamas y volvemos a hacernos cargo del animal. Solo te pediremos unos días para gestionar la nueva ubicación.
¿Qué pasa si lo quieren adoptar y no puedo dejarlo marchar? Las casas de acogida tienen preferencia en la adopción... y ese es el gran riesgo de acoger. Pocas experiencias hay más satisfactorias que salvar a otro del sufrimiento. La relación que se forja es irrompible y, a veces, eso se traduce en la imposibilidad de dejarlo marchar. Es un riesgo que hay que asumir. Pero también se puede aprovechar: hay personas que comienzan como acogedoras para averiguar si son capaces de ser adoptantes definitivos. Perdemos una casa de acogida pero hacemos feliz a una familia.
¿Tienes más preguntas? Consúltanos. Sin moverte de tu casa, puedes hacer mucho.
| Romita, sacada de un contenedor, no hubiese sobrevivido sin casa de acogida |
¿Quién puede ser casa de acogida? Cualquiera. Hacemos entrevista previa para decidir qué animal se ajusta a tus características. No se trata de darte el primero que llegue, debe haber adaptación entre las necesidades de ambas partes. Por ejemplo, por mucho que quieras cuidar de un cachorro si casi no estás en casa, la convivencia será problemática para ambos. Hay que contemplar factores como horarios, disponibilidad, experiencia o espacio. Con esto conseguiremos una acogida satisfactoria para todos.
¿Cuánto tiempo dura una acogida? El que tú quieras, independientemente de que el animal encuentre adoptante o no. Lo ideal siempre sería que pudieses atenderlo hasta encontrarle familia, pero somos conscientes de que esa espera puede durar años. Solo con que puedas acoger durante tu mes de vacaciones, por ejemplo, sacas a un animal de la calle, se recupera y tiene más posibilidades de difusión.
¿Qué trámites hay que hacer? Tras la entrevista, cuando decidas acoger, firmamos un contrato en el que se deja claro que el animal pertenece a la protectora, se indica el estado en el que se entrega y, de ser el caso, la duración de la acogida.
¿Qué pasa si el perro acogido muerde a alguien? Debes contactarnos inmediatamente. El animal está bajo nuestra custodia y eso incluye responder ante cualquier daño. Nuestro teléfono está disponible para ti las 24 horas.
¿Y si el animal enferma, lo atropella un coche o cualquier otra emergencia? En el contrato de acogida figura el teléfono del veterinario al que debes dirigirte. A la vez, debes avisarnos, pues tutelamos al animal y somos responsables de tomar cualquier decisión, así como de abonar el importe de la consulta.
¿Cuesta dinero acoger? No. Es cierto que la mayoría de las casas de acogida corren con los gastos de alimentación, arena en el caso de los gatos o incluso desparasitaciones, pero nada de esto es obligatorio. Si no puedes, te suministramos alimentación, collar, correa, arenero o, por supuesto, cualquier otro material o tratamiento que se necesite.
¿Puedo acoger si tengo otros animales? Sí, puedes acoger respetando unas normas mínimas de seguridad. Si tienes un cachorro sin vacunar, no puede convivir con perros no vacunados. Si vives con un gato sano, no podrías acoger otros afectados de leucemia o inmunodeficiencia, salvo que los separes. Si no dispones de cuarto de aislamiento, no podrás acoger animales con enfermedades infecciosas como sarna o tiña. De la misma manera, si tu animal está sin esterilizar, hay que tener especial cuidado.
| Vento tuvo que estar aislado las primeras semanas a causa de la sarna que padecía. Nadie se contagió en su casa de acogida |
¿Y si, aún con todas las precauciones, la convivencia no es posible? Nos llamas y volvemos a hacernos cargo del animal. Solo te pediremos unos días para gestionar la nueva ubicación.
¿Qué pasa si lo quieren adoptar y no puedo dejarlo marchar? Las casas de acogida tienen preferencia en la adopción... y ese es el gran riesgo de acoger. Pocas experiencias hay más satisfactorias que salvar a otro del sufrimiento. La relación que se forja es irrompible y, a veces, eso se traduce en la imposibilidad de dejarlo marchar. Es un riesgo que hay que asumir. Pero también se puede aprovechar: hay personas que comienzan como acogedoras para averiguar si son capaces de ser adoptantes definitivos. Perdemos una casa de acogida pero hacemos feliz a una familia.
¿Tienes más preguntas? Consúltanos. Sin moverte de tu casa, puedes hacer mucho.
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| Nadie quiso acoger a Teca cuando su adoptante nos la devolvió |
viernes, 30 de mayo de 2014
Malos tiempos para los animales
Sí, no tenemos dinero, en lo último en lo que pensamos es en añadir otro gasto. Pero, ¿cuánto cuesta un perro? Nuestros animales se entregan desparasitados interna y externamente,
vacunados y esterilizados. El adoptante paga el microchip. Hoy día por
poco dinero se compra pienso. La desparasitación externa se hace una vez
al mes. La pipeta más grande, para perros de 40 kg, cuesta unos 10
euros. La desparasitación interna es cada tres meses. La
pastilla, para 5 kg, cuesta sobre 3 euros. La vacuna es anual, unos 30. Claro que siempre puede haber gastos extra... De acuerdo, no podemos permitirnos un perro. Ni un gato. Pero, ¿por qué no acogemos? Solo se nos pide un hueco, con los gastos corre la protectora. Entonces, repito, ¿por qué no acogemos? Y, ¿de verdad no adoptamos? Si estos cachorros fuesen de raza no estarían aún buscando hogar. Crisis de valores.
Caracas, León, Lupa, Castor y Teca son cinco hermanos nacidos en agosto de 2013 en la calle. Su madre, Yita, fue abandonada. Maltrato, hambre y miedo fueron su compañía. Una superviviente que sacó adelante su camada. Se los estaban comiendo las pulgas cuando los recogimos, con poco más de un mes de vida. Estaban hambrientos. Tenían sarna. Fueron semanas de tratamiento. Todos se recuperaron y Teca fue la primera en ser adoptada. Fue a vivir a un piso en la ciudad. Nos cuentan que es muy buena, obediente y cariñosa. Pero se ve que no fue suficiente. A Teca nos la acaban de devolver, siete meses después de su adopción. Es la más pequeña de la camada, unos 10 kg, peluda, un pelaje tricolor único, juguetona, le encanta correr y se lleva bien con perros y niños. Aún está desubicada, preguntándose por qué, por mucho que le digamos lo buena que es, sus ojos siguen interrogándonos...
Poco después que a su hermana, adoptaron también a Castor. Dicen que es muy cariñoso y tímido. Le asusta la ciudad, no está acostumbrado a ruidos y coches. Al poco tiempo lo devuelven. Lo pasa mal, sus hermanos no lo aceptan bien. Tarda semanas en integrarse en la manada, casi no come y está triste, no se mueve del huequito que ha escogido. Poco a poco se hace inseparable de WiFi, Limón y Morgue, con los que le gusta salir a pasear. Vuelve a ser feliz. Es cariñoso, le gustan los niños, aunque tiene la manía de jugar cogiéndolos con los dientes. Nada que no se corrija con paciencia. Pesa unos 13 kg y es el único que falta por esterilizar. Pasará por quirófano en breve.
La otra chica de la familia es Lupa, una perra preciosa, negra y fuego, por la que, incomprensiblemente, nunca nadie ha preguntado. Pesa sobre 14 kg. Sin problema ni con perros ni con niños. Ni ella ni sus hermanos, León y Caracas, saben lo que es una correa, es decir, no están acostumbrados a la ciudad. Todos los perros pueden aprender, pero necesitan paciencia. Lupa le debe su nombre a lo exploradora que era de pequeña. La primera que se atrevió a salir. Al principio es tímida, luego cariñosa e incluso con carácter con los otros perros, sobre todo si se trata de defender la comida.
León es un caramelo, un perro dulce de poco más de 12 kg. Es un amor, cariñoso, bueno, precioso, peludo. Una belleza que no entendemos qué hace todavía aquí. Se lleva muy bien con perros, sobre todo con Ray, le encanta jugar con él, y con niños. Eso sí, le encanta robar zapatillas y lo que se tercie. No se puede dejar nada a su alcance. Por lo demás, un ángel con forma de perro.
Caracas es el más grandote de la familia, 16 kg. Siempre fue el más independiente, el que menos caso nos hacía a los humanos. Con los otros perros se lleva genial, con niños también. En el fondo, es reservado y le cuesta demostrar cariño aunque, como a todos, le encantan los mimos. Merece la pena darle el tiempo que necesita para sacar a la luz toda su nobleza. Solo busca que lo quieran.
Su madre, Yita, también sigue esperando su oportunidad. Nunca habíamos visto a una perra preocuparse de sus cachorros durante tanto tiempo.
Si esta familia fuese de raza... Si quieres ayudar pero no puedes adoptar, difúndelos. Escoge al que más te guste y pon su foto en todas partes, que se entere todo el mundo porque, quien los conoce, los quiere. Gracias.
Caracas, León, Lupa, Castor y Teca son cinco hermanos nacidos en agosto de 2013 en la calle. Su madre, Yita, fue abandonada. Maltrato, hambre y miedo fueron su compañía. Una superviviente que sacó adelante su camada. Se los estaban comiendo las pulgas cuando los recogimos, con poco más de un mes de vida. Estaban hambrientos. Tenían sarna. Fueron semanas de tratamiento. Todos se recuperaron y Teca fue la primera en ser adoptada. Fue a vivir a un piso en la ciudad. Nos cuentan que es muy buena, obediente y cariñosa. Pero se ve que no fue suficiente. A Teca nos la acaban de devolver, siete meses después de su adopción. Es la más pequeña de la camada, unos 10 kg, peluda, un pelaje tricolor único, juguetona, le encanta correr y se lleva bien con perros y niños. Aún está desubicada, preguntándose por qué, por mucho que le digamos lo buena que es, sus ojos siguen interrogándonos...
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| Teca, la devolvieron tras siete meses de adopción |
Poco después que a su hermana, adoptaron también a Castor. Dicen que es muy cariñoso y tímido. Le asusta la ciudad, no está acostumbrado a ruidos y coches. Al poco tiempo lo devuelven. Lo pasa mal, sus hermanos no lo aceptan bien. Tarda semanas en integrarse en la manada, casi no come y está triste, no se mueve del huequito que ha escogido. Poco a poco se hace inseparable de WiFi, Limón y Morgue, con los que le gusta salir a pasear. Vuelve a ser feliz. Es cariñoso, le gustan los niños, aunque tiene la manía de jugar cogiéndolos con los dientes. Nada que no se corrija con paciencia. Pesa unos 13 kg y es el único que falta por esterilizar. Pasará por quirófano en breve.
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| Castor tardó en integrarse a su vuelta |
La otra chica de la familia es Lupa, una perra preciosa, negra y fuego, por la que, incomprensiblemente, nunca nadie ha preguntado. Pesa sobre 14 kg. Sin problema ni con perros ni con niños. Ni ella ni sus hermanos, León y Caracas, saben lo que es una correa, es decir, no están acostumbrados a la ciudad. Todos los perros pueden aprender, pero necesitan paciencia. Lupa le debe su nombre a lo exploradora que era de pequeña. La primera que se atrevió a salir. Al principio es tímida, luego cariñosa e incluso con carácter con los otros perros, sobre todo si se trata de defender la comida.
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| La preciosa Lupa |
León es un caramelo, un perro dulce de poco más de 12 kg. Es un amor, cariñoso, bueno, precioso, peludo. Una belleza que no entendemos qué hace todavía aquí. Se lleva muy bien con perros, sobre todo con Ray, le encanta jugar con él, y con niños. Eso sí, le encanta robar zapatillas y lo que se tercie. No se puede dejar nada a su alcance. Por lo demás, un ángel con forma de perro.
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| El guapísimo León |
Caracas es el más grandote de la familia, 16 kg. Siempre fue el más independiente, el que menos caso nos hacía a los humanos. Con los otros perros se lleva genial, con niños también. En el fondo, es reservado y le cuesta demostrar cariño aunque, como a todos, le encantan los mimos. Merece la pena darle el tiempo que necesita para sacar a la luz toda su nobleza. Solo busca que lo quieran.
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| Caracas investigando |
Su madre, Yita, también sigue esperando su oportunidad. Nunca habíamos visto a una perra preocuparse de sus cachorros durante tanto tiempo.
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| Yita, una madraza |
Si esta familia fuese de raza... Si quieres ayudar pero no puedes adoptar, difúndelos. Escoge al que más te guste y pon su foto en todas partes, que se entere todo el mundo porque, quien los conoce, los quiere. Gracias.
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