martes, 31 de mayo de 2016
A cinco minutos...
A eso estamos de mandarlo todo a la mierda. Porque las administraciones
pueden incumplir y no pasa nada. Para ellas no hay plazos. Hacen lo que
les da la gana. Porque los agentes que deben proteger son los primeros
que se saltan la ley y encima mienten y tu palabra no vale nada por el
puñetero "criterio de autoridad" o, dicho en fino, te callas y te
aguantas que aquí mandamos nosotros y/o nuestros amigos. Porque los
departamentos que deben perseguir el abandono
y el maltrato se lavan las manos y sus geniales soluciones son perreras
para seguir llenándose los bolsillos y de paso poner trabas a los que,
sin subvención alguna, venimos haciendo un trabajo que debería
corresponderles. Perdiendo dinero y salud. Porque lo que te dicen es lo
contrario de lo que te escriben y ya te puedes dar de cabezazos contra
un muro. Todo es inútil contra esta panda que firma expediente y les
importa un comino el destino de los animales. Los animales no votan. Los
centros dependientes de la Xunta incumplen la legislación de la propia
Xunta. Y aquí no pasa nada. Asco.
lunes, 30 de mayo de 2016
La adopción más difícil del mundo
La adopción más difícil del mundo
Esta es Yita. Fue abandonada. En la calle se quedó preñada y parió entre los escombros de una antigua iglesia. La quisieron matar a tiros. Por suerte conseguimos evacuarla a tiempo y ahora vive en una casa de acogida. Pesa 13 kg aunque no es muy grande. Se lleva bien con otros perros. Le tiene miedo a la gente. Mucho. Y si se asusta, por la espalda, te morderá el tobillo. Es escapista. Ha protagonizado fugas increíbles con collar isabelino incluido. Tendrá unos 4 años. Busca un hogar. Creemos en los milagros.
Esta es Yita. Fue abandonada. En la calle se quedó preñada y parió entre los escombros de una antigua iglesia. La quisieron matar a tiros. Por suerte conseguimos evacuarla a tiempo y ahora vive en una casa de acogida. Pesa 13 kg aunque no es muy grande. Se lleva bien con otros perros. Le tiene miedo a la gente. Mucho. Y si se asusta, por la espalda, te morderá el tobillo. Es escapista. Ha protagonizado fugas increíbles con collar isabelino incluido. Tendrá unos 4 años. Busca un hogar. Creemos en los milagros.
sábado, 14 de mayo de 2016
El gato de las 14 vidas
Ayer te lo dije. Hacía semanas que tu
analítica no era compatible con la vida. Que los gatos tienen siete
vidas es una realidad pero tú, amigo, llevabas catorce. Y seguías aquí,
esperando, esperándome. Y te lo dije: "No te puedo curar, Zarko, tienes
los riñones destrozados, no funcionan y para los gatos no hay
transplantes ni diálisis. No te puedo dar nada, hacer nada, no te puedo
curar, Zarko. Ese malestar que sientes, no lo puedo aliviar. No vas a mejorar,
Zarko. Así es la vida que te queda". Y bajaste al suelo para
restregarte contra mis piernas. Y ronroneaste. Y me entendiste. Ese
Zarko que malvivió por años, que enfermó y lo envenenaron, el gato que
desconfiaba de los humanos. El gato que me dio el mejor regalo: su
confianza, conseguida poco a poco desde aquel 17 de febrero del 2010 en
que llegó. En estos años, nadie preguntó por ti. Nadie quiere un gato
geriátrico y enfermo. Nadie menos un niño, tu padrino. No te conseguí un
hogar, al menos pude decirte que alguien te quería. Que a alguien le
importabas. Alguien se interesaba por ti y veía tus fotos. Un niño que
no entiende de gatos invisibles, viejos, enfermos. Un niño que,
simplemente, te vio y te quiso. Con los ojos del corazón, como los
tuyos. Y te fuiste a tu hueco a encontrarte, valiente, con la muerte. Ya
te echamos de menos, amigo.
¡Negativo y notición!
Era de esperar pero no dejó de ser una
alegría constatar que nuestro Boletus es negativo a inmunodeficiencia y
leucemia felina. Para ello realizamos una prueba sencilla que consiste
en extraer unos pocos mililitros de sangre de la pata. Esta muestra se
pasa al kit de la foto y en pocos minutos tenemos el resultado. Las
rayas que se ven son las de control, señal de que el test está bien
hecho. Para ser positivo tendría que marcarse otra raya, en una de las
ventanas o en las dos, dependiendo de la enfermedad. Un procedimiento
sencillo que nos da una información muy valiosa. Siempre que queramos
juntar gatos conviene hacer esta prueba pues tanto la inmunodeficiencia
como la leucemia son enfermedades incurables. En el caso de Boletus la
cosa se complicó, ya que hubo que sedarlo. No soporta a los
veterinarios... El test costó 28 euros y el importe total fue de 43
euros al añadirle la sedación (quien quiera la factura que la pida). Si
quieres echar una mano con los gastos, estos y los que vendrán, ingresa
tu donativo con el concepto "boletus". Y decimos más gastos porque
Boletus tiene que prepararse para hacer un largo viaje... un viaje en
coche hasta Barcelona porque Boletus, un gato de 10 años y 9 meses, por
fin, está... ¡reservado!
BBVA ES6801820039120210009569
lunes, 21 de marzo de 2016
Mi vida no vale nada
Mírame a los ojos. Mañana por la mañana mi dueño va a venir a buscarme
en su coche. Me pondré muy muy contenta. Lo quiero, lo adoro. Coche
significa que me va a llevar a correr al monte. Pero donde paramos no
crece la hierba, solo huelo perros, gatos, animales que ladran
encerrados, asustados, nerviosos. Mi dueño, ¿qué está haciendo?, me
entrega a una mujer y me atan en un cuarto frío y oscuro. Oigo el motor y,
no, no puede ser, se va e intento liberarme, salto, ladro, chillo hasta
desgañitarme, hasta quedarme afónica y tengo miedo, pánico. Me destrozo
el cuerpo, la voz, el alma. No sé el tiempo que pasa hasta que él
llega, otro hombre que bruscamente me coge, me inmoviliza, me pincha, me
inyecta y solo pienso en él, en mi dueño, ¿dónde está?, y los ojos se
me cierran. Me muero. Me matan. Me han matado en la perrera. Silencio.
¿A quién le importa? Soy solo una perra. Nadie tuvo un hueco, nadie
tendió una mano. "Qué pena", dirás, "qué injusto", "qué mierda", "qué
cabrón de dueño". Y seguirás con tu vida tú que puedes. Mañana voy a
morir. Yo no lo sé pero tú sí.
jueves, 11 de febrero de 2016
Contra el toro de la vega
Patas Arriba, contra el Toro de la Vega
Todos los años pienso que lo conseguiremos pero según se acerca septiembre tu sangre por derramar me golpea. Me matan un trocito. Elegido, ¿qué delito cometiste contra nosotros naciendo? No entiendo que a unos muchos nos sea imposible frenar la barbarie de unos pocos, sostenidos por otros pocos de corazón aún más podrido. No entiendo que tampoco tú. ¿Cómo te explico tu destino? Palabras que no apartan las lanzas de tu cuerpo. Elegido,vencida, te pido perdón, a tres días de tu muerte, ahora que vives, respiras, gozas, sientes como yo. Que no puedo salvarte de tu infierno. Deseo que fallezcas de muerte natural antes de que te alcance la primera lanza, antes de que te llegue el primer grito de turba embrutecida, que no tengas tiempo a preguntar por qué, ni a buscar con tu mirada alguien amigo. Que no sientas el miedo. Mi miedo. Que descanses en paz. Y que tus asesinos y sus cómplices jamás la encuentren. Perdóname, Elegido.
Todos los años pienso que lo conseguiremos pero según se acerca septiembre tu sangre por derramar me golpea. Me matan un trocito. Elegido, ¿qué delito cometiste contra nosotros naciendo? No entiendo que a unos muchos nos sea imposible frenar la barbarie de unos pocos, sostenidos por otros pocos de corazón aún más podrido. No entiendo que tampoco tú. ¿Cómo te explico tu destino? Palabras que no apartan las lanzas de tu cuerpo. Elegido,vencida, te pido perdón, a tres días de tu muerte, ahora que vives, respiras, gozas, sientes como yo. Que no puedo salvarte de tu infierno. Deseo que fallezcas de muerte natural antes de que te alcance la primera lanza, antes de que te llegue el primer grito de turba embrutecida, que no tengas tiempo a preguntar por qué, ni a buscar con tu mirada alguien amigo. Que no sientas el miedo. Mi miedo. Que descanses en paz. Y que tus asesinos y sus cómplices jamás la encuentren. Perdóname, Elegido.
Historia de Aldea
Historia de Aldea o lo que puede cambiar una gata aterrorizada
Compara las dos fotografías. La importancia de las casas de acogida.
Aldea te necesita. Aldea nació en Vigo, en una colonia controlada en plena ciudad. Allí transcurrieron sus primeros meses. Cuando cumplió unos 8 la mujer que la alimentaba la cogió para esterilizarla, con la idea de volver a soltarla transcurridos los días del postoperatorio. Pero llegaron las obras. La casa de Aldea estaba siendo destruída. No tenía lugar donde volver. En esas circunstancias Aldea llegó a casa esterilizada, con su cartilla sanitaria al día, negativa a inmunodeficiencia y leucemia felinas. Era una gata muy asustada. Al principio se instaló en un baño pequeño. Era difícil verla. Se escondía en el transportín al menor ruido. Poco a poco fue acercándose, al ver que nadie quería hacerle daño. Una vez alcanzado cierto grado de socialización, llegó la hora de presentarle a los demás gatos. Al abrir la puerta del transportín, el primero en acercarse fue Tigris. Y se metió dentro, como siempre hace. El grito de Aldea fue ensordecedor. La saqué corriendo de la habitación, con el transportín empapado en heces. ¿Cómo podía ser que una gata de colonia callejera tuviese miedo de los gatos? Una gata ya adulta, negra y miedosa no tenía muchas oportunidades de adopción... pero tampoco podía pasarse años confinada en un pequeño baño. Entonces se intentó reunirla con los gatos inmunitos. Eran todos tranquilos y sociables, con lo que la posibilidad de contagio es prácticamente nula (el virus se transmite por sangre, esto es, cópula o peleas). Además de los gatos, ese día había también una cachorra, Illa. Nada más abrir la puerta del transportín, Illa metió la cabeza corriendo... esperaba un gran chillido de pánico... pero no, nada, no pasó nada. ¡A Aldea le encantaban los perros! ¡No les tenía ningún miedo! ¿Cómo podía ser siendo una gata de la calle? ¿Es o no es especial? Los años pasaron y nadie se fijó nunca en una gata negra, con canas y hermosos ojos verdes. Salían gatitos, otros enfermaban y morían, nuevos felinos entraban y tocó cambio de vivienda. Un espacio estupendo para los gatos, amplio, con lugares a los que trepar, escondrijos, luz... Aldea se hizo a convivir con una veintena de congéneres. Al ser un sitio grande podía mantenerse al margen y relacionarse con los demás solo cuando quería. Un par de mudanzas después Aldea enfermó. Su primera enfermedad en 7 años de vida. Nada grave, tan solo un catarro que necesitó un par de semanas de antibiótico. Para poder administrárselo y tenerla controlada, la sacamos del recinto de los gatos y la metimos en casa, donde solo estaba Boletus, también en recuperación. De vez en cuando Aldea sigue entrando en pánico cuando se cruza con él por sorpresa. Otras veces duermen juntos... Es una gata de contrastes. Al principio pasó dos días escondida. Una vez aclimatada empezó, poco a poco, a relacionarse con los humanos de la casa (hasta el momento solo yo la podía tocar). Y se convirtió en una gata pegatina, super pesada de tan cariñosa, la típica que se te frota una y otra vez al punto de no dejarte ni andar. Aldea se ha relajado y se ha descubierto como una gran juguetona. Su pasión son los cordones de los zapatos. ¡Y la comida que no sea pienso! Una vez recuperada volvió al recinto de los gatos. Pasó dos días tumbada en el mismo sitio, sin comer, dejándose ir, los ojos hundidos y tristes, otra vez catarro. Por eso ha vuelto a casa y por eso necesita con urgencia un hogar definitivo con personas pacientes que le dejen su espacio para que sea ella la que vaya a buscarlos, la que les entorpezca el andar con sus refrotes en las piernas. ¿Eres tú su persona especial? Aldea se entrega, previa entrevista, con contrato de adopción y seguimiento, desparasitada externa e internamente, vacunada, esterilizada, chipada y retestada de inmunodeficiencia y leucemia felinas. En principio solo en Galicia ya que, dada su timidez, puede requerir un seguimiento cercano. Si no puedes adoptarla, por favor, difúndela. Gracias en su nombre.
Compara las dos fotografías. La importancia de las casas de acogida.
Aldea te necesita. Aldea nació en Vigo, en una colonia controlada en plena ciudad. Allí transcurrieron sus primeros meses. Cuando cumplió unos 8 la mujer que la alimentaba la cogió para esterilizarla, con la idea de volver a soltarla transcurridos los días del postoperatorio. Pero llegaron las obras. La casa de Aldea estaba siendo destruída. No tenía lugar donde volver. En esas circunstancias Aldea llegó a casa esterilizada, con su cartilla sanitaria al día, negativa a inmunodeficiencia y leucemia felinas. Era una gata muy asustada. Al principio se instaló en un baño pequeño. Era difícil verla. Se escondía en el transportín al menor ruido. Poco a poco fue acercándose, al ver que nadie quería hacerle daño. Una vez alcanzado cierto grado de socialización, llegó la hora de presentarle a los demás gatos. Al abrir la puerta del transportín, el primero en acercarse fue Tigris. Y se metió dentro, como siempre hace. El grito de Aldea fue ensordecedor. La saqué corriendo de la habitación, con el transportín empapado en heces. ¿Cómo podía ser que una gata de colonia callejera tuviese miedo de los gatos? Una gata ya adulta, negra y miedosa no tenía muchas oportunidades de adopción... pero tampoco podía pasarse años confinada en un pequeño baño. Entonces se intentó reunirla con los gatos inmunitos. Eran todos tranquilos y sociables, con lo que la posibilidad de contagio es prácticamente nula (el virus se transmite por sangre, esto es, cópula o peleas). Además de los gatos, ese día había también una cachorra, Illa. Nada más abrir la puerta del transportín, Illa metió la cabeza corriendo... esperaba un gran chillido de pánico... pero no, nada, no pasó nada. ¡A Aldea le encantaban los perros! ¡No les tenía ningún miedo! ¿Cómo podía ser siendo una gata de la calle? ¿Es o no es especial? Los años pasaron y nadie se fijó nunca en una gata negra, con canas y hermosos ojos verdes. Salían gatitos, otros enfermaban y morían, nuevos felinos entraban y tocó cambio de vivienda. Un espacio estupendo para los gatos, amplio, con lugares a los que trepar, escondrijos, luz... Aldea se hizo a convivir con una veintena de congéneres. Al ser un sitio grande podía mantenerse al margen y relacionarse con los demás solo cuando quería. Un par de mudanzas después Aldea enfermó. Su primera enfermedad en 7 años de vida. Nada grave, tan solo un catarro que necesitó un par de semanas de antibiótico. Para poder administrárselo y tenerla controlada, la sacamos del recinto de los gatos y la metimos en casa, donde solo estaba Boletus, también en recuperación. De vez en cuando Aldea sigue entrando en pánico cuando se cruza con él por sorpresa. Otras veces duermen juntos... Es una gata de contrastes. Al principio pasó dos días escondida. Una vez aclimatada empezó, poco a poco, a relacionarse con los humanos de la casa (hasta el momento solo yo la podía tocar). Y se convirtió en una gata pegatina, super pesada de tan cariñosa, la típica que se te frota una y otra vez al punto de no dejarte ni andar. Aldea se ha relajado y se ha descubierto como una gran juguetona. Su pasión son los cordones de los zapatos. ¡Y la comida que no sea pienso! Una vez recuperada volvió al recinto de los gatos. Pasó dos días tumbada en el mismo sitio, sin comer, dejándose ir, los ojos hundidos y tristes, otra vez catarro. Por eso ha vuelto a casa y por eso necesita con urgencia un hogar definitivo con personas pacientes que le dejen su espacio para que sea ella la que vaya a buscarlos, la que les entorpezca el andar con sus refrotes en las piernas. ¿Eres tú su persona especial? Aldea se entrega, previa entrevista, con contrato de adopción y seguimiento, desparasitada externa e internamente, vacunada, esterilizada, chipada y retestada de inmunodeficiencia y leucemia felinas. En principio solo en Galicia ya que, dada su timidez, puede requerir un seguimiento cercano. Si no puedes adoptarla, por favor, difúndela. Gracias en su nombre.
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