martes, 21 de junio de 2016

Los perros que desaparecen

Morgue está a salvo. Hace años vivía en la calle. Hace años muchas personas se implicaron en buscarle un lugar donde estar. Acogida temporal, le llaman. Pero lo cierto es que, una vez conseguido ese lugar que debería ser provisional, la historia de Morgue se desvanece. Y, ante los constantes casos de animales en la calle, en peligro, maltratados, a punto de eutanasia..., de nada sirve que Morgue haya sido la perra más fiel del mundo, que haya buscado durante meses y kilómetros a su dueño, que lo haya acompañado al cementerio, que haya sacado adelante a su camada. De nada vale que sea la mejor perra del planeta porque ella está a salvo ante los cientos de horrores cotidianos. Todos nos volcamos en las urgencias, y está bien, pero olvidar a los que ya no lo son los condena a morir en protectoras, sin haber conocido, jamás, un hogar. Por favor, si no puedes adoptar a Morgue, difúndela. Morgue, Limón, Caracas, Lupa o Teca necesitan una familia. Gracias.


lunes, 20 de junio de 2016

Morgue tiene una historia

Corría el año 2010 cuando unas perras revolucionaron una localidad costera gallega. Se habían instalado en el cementerio, a punto de Todos los Santos, y encima una de ellas venía preñada. Había que sacarlas de allí. El ayuntamiento, sin servicio de recogida, los vecin@s que comienzan a movilizarse. Traen fotos y empezamos a difundir. La concejala responsable en nada monta un par de casetas en un cerrado donde tenerlas. Vamos por ellas. Morgue, la preñada, ha parido. En un transportín metemos a sus cachorros y ella, simplemente, se mete en el coche con ellos. Su compañera, Pumba, se resiste más. Nos tiene miedo y tarda horas en confiar. Al final se rinde, confía, y a todos se les hace una revisión veterinaria antes de trasladarlas a las casetas. 
Morgue y familia. Foto de I. G. A.
¿Qué hacían esas perras ahí? ¿De dónde habían salido? Y esto es un pueblo pequeño y alguien recuerda que esas perras estaban el verano anterior con un mendigo, que Pumba era aún cachorrita y que el hombre había enfermado y lo habían trasladado al hospital. Y ellas, las perras más fieles del mundo, lo buscaron, lo siguieron y lo encontraron... en el cementerio. Había muerto. Estaban solas. Y así, sin amparo ni comida ni compañía, Morgue se preñó y parió, en el cementerio donde estaba su amigo, a su camada. Su único lugar seguro, junto a quien quería, confiándole su vida y la de sus cachorros. Al poco de instalarse en las casetas, donde un grupo de voluntari@s se repartían sus cuidados, Morgue enfermó, nada grave, pero toda su familia y su compañera Pumba fueron a una casa de acogida. Como pasa siempre en estas historias, los cachorritos, cumplidos los dos meses, encontraron hogares. Incluso Pumba consiguió el mejor hogar del mundo. 
Nuestra querida Pumba, puedes leer más sobre ella en este blog. Foto de I.G.A.
Y quedó Morgue, la madre, la líder de la manada. Y los años pasaron por ella, los compañeros que entraban y salían. Ella seguía aquí, sin que, ni una sola vez, nadie preguntase por ella. Morgue ya tiene una edad. 7, 8, 9 años, quién sabe. Es una perra extremadamente cariñosa, también con niños. No puede saludarte sin rechupetearte las manos. Es mediana, unos 14 kg de pelo largo en un precioso color marrón rojizo zorro, que se transforma en casi rubio por el vientre y en negro por el lomo y las orejas. Orejas. Una erguida, la otra siempre gacha, probablemente consecuencia de una otitis sin tratar. Es muy activa, le encanta correr por el monte, seguir rastros, excavar la tierra en busca de presas. Eso sí, es mandona con otros perros de su tamaño o más pequeños ya que le gusta ser la jefa y demostrarlo. Le gusta tener la mejor cama, el mejor sitio y ser la primera en pasar y comer, menos cuando se trata de perros más grandes que ella. ¡No tiene un pelo de tonta! Estaría genial en un hogar con terreno o con quien pudiese pasearla lo suficiente como para mantener su actividad. Muy obediente. 
Morgue, te espera
Y la vemos hacerse mayor, vemos pasar el tiempo y siempre aquí. Ya le toca un hogar para ella sola...

martes, 14 de junio de 2016

La perrera o la vida

Leila en la perrera
En ese lugar perdido, frío, cemento y tablas de madera que se pudren a manguerazos, pollo crudo en el suelo, mezclado con heces y orina. En ese lugar que tú y yo pagamos, se apagaba Leila. Gracias a los compañeros de Coidaocan y Luna Perrines, ha podido salir del infierno. Nosotros tuvimos el honor de acogerla y transportarla hasta su nueva acogida, porque Leila está en adopción, necesita ya una familia, ya un final feliz. Y nuestra obligación es terminar con esos antros denominados perreras y, mientras, no nos cuesta nada viajar con un animal de la perrera a la vida.

Leila, ya bañada, a punto de salir para la protectora














martes, 31 de mayo de 2016

A cinco minutos...

A eso estamos de mandarlo todo a la mierda. Porque las administraciones pueden incumplir y no pasa nada. Para ellas no hay plazos. Hacen lo que les da la gana. Porque los agentes que deben proteger son los primeros que se saltan la ley y encima mienten y tu palabra no vale nada por el puñetero "criterio de autoridad" o, dicho en fino, te callas y te aguantas que aquí mandamos nosotros y/o nuestros amigos. Porque los departamentos que deben perseguir el abandono y el maltrato se lavan las manos y sus geniales soluciones son perreras para seguir llenándose los bolsillos y de paso poner trabas a los que, sin subvención alguna, venimos haciendo un trabajo que debería corresponderles. Perdiendo dinero y salud. Porque lo que te dicen es lo contrario de lo que te escriben y ya te puedes dar de cabezazos contra un muro. Todo es inútil contra esta panda que firma expediente y les importa un comino el destino de los animales. Los animales no votan. Los centros dependientes de la Xunta incumplen la legislación de la propia Xunta. Y aquí no pasa nada. Asco.

lunes, 30 de mayo de 2016

La adopción más difícil del mundo

La adopción más difícil del mundo
Esta es Yita. Fue abandonada. En la calle se quedó preñada y parió entre los escombros de una antigua iglesia. La quisieron matar a tiros. Por suerte conseguimos evacuarla a tiempo y ahora vive en una casa de acogida. Pesa 13 kg aunque no es muy grande. Se lleva bien con otros perros. Le tiene miedo a la gente. Mucho. Y si se asusta, por la espalda, te morderá el tobillo. Es escapista. Ha protagonizado fugas increíbles con collar isabelino incluido. Tendrá unos 4 años. Busca un hogar. Creemos en los milagros.

sábado, 14 de mayo de 2016

El gato de las 14 vidas

Ayer te lo dije. Hacía semanas que tu analítica no era compatible con la vida. Que los gatos tienen siete vidas es una realidad pero tú, amigo, llevabas catorce. Y seguías aquí, esperando, esperándome. Y te lo dije: "No te puedo curar, Zarko, tienes los riñones destrozados, no funcionan y para los gatos no hay transplantes ni diálisis. No te puedo dar nada, hacer nada, no te puedo curar, Zarko. Ese malestar que sientes, no lo puedo aliviar. No vas a mejorar, Zarko. Así es la vida que te queda". Y bajaste al suelo para restregarte contra mis piernas. Y ronroneaste. Y me entendiste. Ese Zarko que malvivió por años, que enfermó y lo envenenaron, el gato que desconfiaba de los humanos. El gato que me dio el mejor regalo: su confianza, conseguida poco a poco desde aquel 17 de febrero del 2010 en que llegó. En estos años, nadie preguntó por ti. Nadie quiere un gato geriátrico y enfermo. Nadie menos un niño, tu padrino. No te conseguí un hogar, al menos pude decirte que alguien te quería. Que a alguien le importabas. Alguien se interesaba por ti y veía tus fotos. Un niño que no entiende de gatos invisibles, viejos, enfermos. Un niño que, simplemente, te vio y te quiso. Con los ojos del corazón, como los tuyos. Y te fuiste a tu hueco a encontrarte, valiente, con la muerte. Ya te echamos de menos, amigo.

¡Negativo y notición!

Era de esperar pero no dejó de ser una alegría constatar que nuestro Boletus es negativo a inmunodeficiencia y leucemia felina. Para ello realizamos una prueba sencilla que consiste en extraer unos pocos mililitros de sangre de la pata. Esta muestra se pasa al kit de la foto y en pocos minutos tenemos el resultado. Las rayas que se ven son las de control, señal de que el test está bien hecho. Para ser positivo tendría que marcarse otra raya, en una de las ventanas o en las dos, dependiendo de la enfermedad. Un procedimiento sencillo que nos da una información muy valiosa. Siempre que queramos juntar gatos conviene hacer esta prueba pues tanto la inmunodeficiencia como la leucemia son enfermedades incurables. En el caso de Boletus la cosa se complicó, ya que hubo que sedarlo. No soporta a los veterinarios... El test costó 28 euros y el importe total fue de 43 euros al añadirle la sedación (quien quiera la factura que la pida). Si quieres echar una mano con los gastos, estos y los que vendrán, ingresa tu donativo con el concepto "boletus". Y decimos más gastos porque Boletus tiene que prepararse para hacer un largo viaje... un viaje en coche hasta Barcelona porque Boletus, un gato de 10 años y 9 meses, por fin, está... ¡reservado!

BBVA ES6801820039120210009569