lunes, 21 de marzo de 2016

Mi vida no vale nada

Mírame a los ojos. Mañana por la mañana mi dueño va a venir a buscarme en su coche. Me pondré muy muy contenta. Lo quiero, lo adoro. Coche significa que me va a llevar a correr al monte. Pero donde paramos no crece la hierba, solo huelo perros, gatos, animales que ladran encerrados, asustados, nerviosos. Mi dueño, ¿qué está haciendo?, me entrega a una mujer y me atan en un cuarto frío y oscuro. Oigo el motor y, no, no puede ser, se va e intento liberarme, salto, ladro, chillo hasta desgañitarme, hasta quedarme afónica y tengo miedo, pánico. Me destrozo el cuerpo, la voz, el alma. No sé el tiempo que pasa hasta que él llega, otro hombre que bruscamente me coge, me inmoviliza, me pincha, me inyecta y solo pienso en él, en mi dueño, ¿dónde está?, y los ojos se me cierran. Me muero. Me matan. Me han matado en la perrera. Silencio. ¿A quién le importa? Soy solo una perra. Nadie tuvo un hueco, nadie tendió una mano. "Qué pena", dirás, "qué injusto", "qué mierda", "qué cabrón de dueño". Y seguirás con tu vida tú que puedes. Mañana voy a morir. Yo no lo sé pero tú sí.

jueves, 11 de febrero de 2016

Contra el toro de la vega

Patas Arriba, contra el Toro de la Vega
Todos los años pienso que lo conseguiremos pero según se acerca septiembre tu sangre por derramar me golpea. Me matan un trocito. Elegido, ¿qué delito cometiste contra nosotros naciendo? No entiendo que a unos muchos nos sea imposible frenar la barbarie de unos pocos, sostenidos por otros pocos de corazón aún más podrido. No entiendo que tampoco tú. ¿Cómo te explico tu destino? Palabras que no apartan las lanzas de tu cuerpo. Elegido,vencida, te pido perdón, a tres días de tu muerte, ahora que vives, respiras, gozas, sientes como yo. Que no puedo salvarte de tu infierno. Deseo que fallezcas de muerte natural antes de que te alcance la primera lanza, antes de que te llegue el primer grito de turba embrutecida, que no tengas tiempo a preguntar por qué, ni a buscar con tu mirada alguien amigo. Que no sientas el miedo. Mi miedo. Que descanses en paz. Y que tus asesinos y sus cómplices jamás la encuentren. Perdóname, Elegido.

Historia de Aldea

Historia de Aldea o lo que puede cambiar una gata aterrorizada
Compara las dos fotografías. La importancia de las casas de acogida.
Aldea te necesita. Aldea nació en Vigo, en una colonia controlada en plena ciudad. Allí transcurrieron sus primeros meses. Cuando cumplió unos 8 la mujer que la alimentaba la cogió para esterilizarla, con la idea de volver a soltarla transcurridos los días del postoperatorio. Pero llegaron las obras. La casa de Aldea estaba siendo destruída. No tenía lugar donde volver. En esas circunstancias Aldea llegó a casa esterilizada, con su cartilla sanitaria al día, negativa a inmunodeficiencia y leucemia felinas. Era una gata muy asustada. Al principio se instaló en un baño pequeño. Era difícil verla. Se escondía en el transportín al menor ruido. Poco a poco fue acercándose, al ver que nadie quería hacerle daño. Una vez alcanzado cierto grado de socialización, llegó la hora de presentarle a los demás gatos. Al abrir la puerta del transportín, el primero en acercarse fue Tigris. Y se metió dentro, como siempre hace. El grito de Aldea fue ensordecedor. La saqué corriendo de la habitación, con el transportín empapado en heces. ¿Cómo podía ser que una gata de colonia callejera tuviese miedo de los gatos? Una gata ya adulta, negra y miedosa no tenía muchas oportunidades de adopción... pero tampoco podía pasarse años confinada en un pequeño baño. Entonces se intentó reunirla con los gatos inmunitos. Eran todos tranquilos y sociables, con lo que la posibilidad de contagio es prácticamente nula (el virus se transmite por sangre, esto es, cópula o peleas). Además de los gatos, ese día había también una cachorra, Illa. Nada más abrir la puerta del transportín, Illa metió la cabeza corriendo... esperaba un gran chillido de pánico... pero no, nada, no pasó nada. ¡A Aldea le encantaban los perros! ¡No les tenía ningún miedo! ¿Cómo podía ser siendo una gata de la calle? ¿Es o no es especial? Los años pasaron y nadie se fijó nunca en una gata negra, con canas y hermosos ojos verdes. Salían gatitos, otros enfermaban y morían, nuevos felinos entraban y tocó cambio de vivienda. Un espacio estupendo para los gatos, amplio, con lugares a los que trepar, escondrijos, luz... Aldea se hizo a convivir con una veintena de congéneres. Al ser un sitio grande podía mantenerse al margen y relacionarse con los demás solo cuando quería. Un par de mudanzas después Aldea enfermó. Su primera enfermedad en 7 años de vida. Nada grave, tan solo un catarro que necesitó un par de semanas de antibiótico. Para poder administrárselo y tenerla controlada, la sacamos del recinto de los gatos y la metimos en casa, donde solo estaba Boletus, también en recuperación. De vez en cuando Aldea sigue entrando en pánico cuando se cruza con él por sorpresa. Otras veces duermen juntos... Es una gata de contrastes. Al principio pasó dos días escondida. Una vez aclimatada empezó, poco a poco, a relacionarse con los humanos de la casa (hasta el momento solo yo la podía tocar). Y se convirtió en una gata pegatina, super pesada de tan cariñosa, la típica que se te frota una y otra vez al punto de no dejarte ni andar. Aldea se ha relajado y se ha descubierto como una gran juguetona. Su pasión son los cordones de los zapatos. ¡Y la comida que no sea pienso! Una vez recuperada volvió al recinto de los gatos. Pasó dos días tumbada en el mismo sitio, sin comer, dejándose ir, los ojos hundidos y tristes, otra vez catarro. Por eso ha vuelto a casa y por eso necesita con urgencia un hogar definitivo con personas pacientes que le dejen su espacio para que sea ella la que vaya a buscarlos, la que les entorpezca el andar con sus refrotes en las piernas. ¿Eres tú su persona especial? Aldea se entrega, previa entrevista, con contrato de adopción y seguimiento, desparasitada externa e internamente, vacunada, esterilizada, chipada y retestada de inmunodeficiencia y leucemia felinas. En principio solo en Galicia ya que, dada su timidez, puede requerir un seguimiento cercano. Si no puedes adoptarla, por favor, difúndela. Gracias en su nombre.


No, no es lo mismo

Compramos las pipetas para desparasitar a los perros y a los gatos por internet, en Huella Canina. Compramos las pipetas de fipronilo más grandes, para perros de más de 40 kg, y las repartimos entre los animales, ajustando la dosis según especie y peso. Nos han llegado las pipetas que pedimos, como siempre, pero, en lugar de ser las de fipronilo, son unas que llevan, también, permetrina. Esta sustancia es altamente tóxica para los gatos así que estas pipetas no nos sirven. Envío un mail solicitando explicaciones. Les trato de usted. Me contestan, de tú, diciéndome que las que quiero tardarán unos días pero que las que me han enviado son iguales. Les explico que no, les hablo de la permetrina, entonces me salen con que las que usamos siempre tampoco se pueden utilizar en gatos. Les contesto que sí, que el fipronilo es seguro en ambas especies, que las pipetas tienen igual composición y que, si se diferencia entre perros y gatos, es tan solo por una razón comercial. Me parece grave que decidan por mí enviarme un producto que no he comprado. Si no lo tienen en stock deberían haberme consultado. Pero es que encima me tratan de tonta (y de tú) pretendiendo hacer pasar por igual lo que, no solo es diferente, sino que podría tener consecuencias fatales. Si yo me creo lo que me dicen a esta hora tendría varios gatos intoxicados, por no decir muertos. O me toman por tonta o son unos ignorantes. Maleducados seguro. Así que, mucho ojo: la permetrina no se puede utilizar en gatos. A partir de ahora compramos en otro sitio.

martes, 9 de febrero de 2016

Por qué no damos perros a cazadores

Hay gente que sale al monte mata un animal y se lo come. En ocasiones les acompaña su perro, en ocasiones no. De ellos no va a este post. En más de 20 años de recogida de animales abandonados y trabajo en clínica, voy a hablaros de los cazadores que conozco, los que usan perros como una herramienta más. Son los que llegan a la clínica con perros destrozados por jabalís. Los que entran con cachorros con parvo, sin vacunar y sin quererse gastar un euro en la medicación que los puede salvar. Los que traen perros en las últimas cuando ya poco hay que hacer por ahorrarse una consulta a tiempo. Los que los alimentan con pienso del peor entre el peor. Los que te exigen rebajas en chips y vacunas. El olor. El olor de todos esos perros. A miseria. Encerrados en cuchitriles. Atados a un palmo. Entre la mierda. Son aquí podencos, grifones, ratoneros, bracos y sus cruces. No cuento los cockers, no. Jamás en otros perros encontré tanto miedo, tanta sumisión. Piden permiso para respirar. Para comer. Pánico. Nos tienen pánico. No saben que las manos también acarician. No saben qué es jugar. Si no saben cazar, si envejecen, si enferman, si se preñan, si no los colocan todos... los abandonan. Como poco. Los he criado a biberón. Los he recogido comidos por la sarna y el miedo. He tardado horas en poder acercarme. Les he visto el estómago lleno de tierra desesperada cuando no hay otra cosa que comer. He visto perdigonazos agujerear sus cuerpos. Miembros rotos. Cáncer. Parásitos. Toneladas. He tenido que ayudarlos a morir. Por respeto a todos ellos, no, no doy perros a cazadores.

VerSOS contra lanzas

 

yo te quiero vivo
con el viento sacudiendo el rostro
tan ingenuo
flores enlazadas a tus patas tiernas
la tierra que te escucha
la hierba que masticas
yo te quiero así
herbívoro tranquilo vaca santa
las células que mamas
maldigo a la turba envilecida
tordesillas
que te arranca del sueño de una madre
que te desploma en ese suelo bárbaro
tejido de gusanos
podridos de su casta
escoria impermeable a los relojes de la vida
que te dejen en paz
y me desangro en el dolor
tu lomo roto
que te parten la inocencia
y mi alarido se confunde con tu último mugido
el terror
tus ojos sangre
muerta
densa sobre el valle
monstruos alimentados de tu herida
tantos miles de millones de años para hacerte
reducidos al despojo
del cuerpo ahora ceniza
implacable contra lanzas tajos gritos muchedumbre malnacida
yo que te quería vivo
y yaces inerte y sin caricia
polvo de alas desolladas
quédate conmigo
siempre y vivo

VerSOS contra lanzas

Para cuándo la vida
un grito cojo en el cielo y ese rumor como de perro
roto
mi abismo
negro
mi caída como hijo de vaca que
soy
que fui
que seré
la arena tibia que pisan mis pezuñas
desolladas
sin palabras
me embisten indeseables
la turba fétida que me llama
fiesta
que insulta la tradición y la cultura
que me escupe
que me viola
el fuego invade mis pulmones
hijo de vaca
ojos ante la sangre que me nace
que brota de mi garganta hacia mi rostro
que inunda arena plaza capote
con el sudor de mis entrañas
sé que no estoy solo
sé que somos miles, millones que se pierden turbios
podréis convertir mi cuerpo en llamas
perdido mi aliento a cada perforación
pero no apagaréis
no
el ruido de mis voces
mis mugido secretos de palabras no pronunciadas
desaparezco
cuando ya no puedo sentir más que
dolor
solo
un hilo de vida
soy

Publicado en Poetas contra toreros, Ediciones Parnaso, 2009